En el marco del 164 aniversario de la Batalla de Puebla, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un enérgico mensaje de soberanía dirigido al gobierno de Estados Unidos. Desde la capital poblana, la mandataria aseguró que México es un pueblo que ama su libertad y que ninguna potencia extranjera tiene la facultad de dictar cómo deben gobernarse los mexicanos. Esta declaración surge en un momento de alta tensión diplomática, tras la solicitud de detención y extradición del exgobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios acusados por la justicia estadounidense de presuntos nexos con el narcotráfico.
Durante su discurso, Sheinbaum fue contundente al señalar que «quienes piensan que la Presidenta se arrodilla, están destinados a la derrota». La jefa del Ejecutivo federal vinculó la resistencia histórica de 1862 con la situación actual, advirtiendo que tanto los actores externos como aquellos grupos internos que buscan apoyo extranjero por carecer de respaldo popular, fracasarán en su intento de vulnerar la independencia nacional. Asimismo, criticó a quienes pretenden reivindicar la figura de Hernán Cortés, calificando tales posturas como una afrenta a la historia del país.
Acompañada por su gabinete y representantes de los tres Poderes de la Unión, Sheinbaum insistió en que el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender su patria. Subrayó que las lecciones aprendidas de los liberales y juaristas siguen vigentes, y que la justicia y la soberanía son conceptos inseparables de la libertad mexicana. Con este discurso, la administración federal marca una postura de «cero sumisión» ante las recientes acciones judiciales de Washington que involucran a políticos de la actual administración.
«A cualquier gobierno extranjero somos claros y contundentes: la historia nos dice que el pueblo de México no se equivoca cuando se trata de defender la soberanía nacional».