La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York hizo pública una imputación formal contra el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, y otros nueve funcionarios y exmandos policiales por delitos de tráfico de fentanilo, cocaína y tenencia ilícita de armas. El documento judicial sostiene que los acusados abusaron de sus cargos de confianza para proteger las operaciones del cártel de Sinaloa, facilitando el trasiego de drogas hacia territorio estadounidense mediante el uso de infraestructura pública e información sensible de seguridad.
Según el Departamento de Justicia, Rocha Moya habría ganado la gubernatura en 2021 gracias a la intervención directa de la facción de Los Chapitos, quienes presuntamente secuestraron y presionaron a rivales políticos para asegurar su victoria. La acusación detalla que los criminales robaron urnas y obligaron a ciudadanos a votar por el ahora mandatario, mientras que los mandos policiales locales recibieron órdenes de no intervenir ante las actividades delictivas observadas durante la jornada electoral.
Entre los señalados figuran personajes de alto perfil como el senador Enrique Inzunza Cázarez y el alcalde de Culiacán, Juan de Dios Gámez Mendívil, además de exjefes de policía acusados de tortura y asesinato. La fiscalía fundamenta sus cargos en descripciones de eventos y fotografías de notas manuscritas que supuestamente registran nóminas mensuales pagadas por el cártel a los funcionarios. Este caso marca un hito histórico al ser la primera vez que un funcionario mexicano de este rango es procesado por la justicia estadounidense mientras se encuentra en pleno ejercicio de sus funciones.