El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anunció una pausa estratégica en el denominado «Proyecto Libertad» (la misión para escoltar barcos comerciales a través del Estrecho de Ormuz). Esta decisión responde a una petición formal de Pakistán y otros países mediadores, basándose en la premisa de que se han logrado avances significativos hacia un acuerdo de paz «completo y final» con los representantes de Irán. A pesar de este cese temporal en el movimiento de naves, Trump fue enfático al señalar que el bloqueo naval sobre los puertos iraníes permanecerá en pleno vigor para mantener la presión sobre Teherán.
La pausa ocurre en un contexto de altísima volatilidad militar. En las últimas 48 horas, el Pentágono informó la destrucción de lanchas, misiles de crucero y drones iraníes en la zona. Por su parte, los Emiratos Árabes Unidos confirmaron que sus defensas aéreas interceptaron ataques por segundo día consecutivo, mientras que el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán publicó un nuevo mapa del estrecho, reclamando un área de control expandida y advirtiendo a los buques comerciales que deben seguir sus corredores específicos o enfrentar una «respuesta decisiva».
El fin de la ofensiva: Operación Epic Fury
Desde Washington, el secretario de Estado, Marco Rubio, declaró que Estados Unidos ha concluido sus operaciones ofensivas contra Irán, agrupadas bajo el nombre «Operación Epic Fury». Rubio subrayó que la postura actual es puramente defensiva, aunque advirtió que Irán debe «pagar un precio» por sus intentos de controlar una vía internacional por la que circula una quinta parte de la energía mundial.
- Postura de EE. UU.: No se aceptará que Irán cobre peajes o exija coordinación obligatoria para el paso por aguas internacionales.
- Situación militar: Trump afirmó que el ejército iraní ha quedado reducido a usar «pistolas de juguete» (peashooters) tras los constantes ataques.
- Estado de la tregua: El secretario de Defensa, Pete Hegseth, aseguró que los recientes intercambios de fuego no constituyen una violación formal del alto el fuego de abril, pero que vigilarán la situación «muy de cerca».
El cierre prolongado del estrecho ha tenido consecuencias devastadoras para la economía global, disparando los precios del petróleo y los fertilizantes, lo que ha generado temores de una recesión mundial y una crisis alimentaria. A nivel interno, Trump enfrenta una presión creciente por el aumento del costo de la gasolina de cara a las elecciones intermedias, lo que explica la urgencia de su administración por forzar a Teherán a una mesa de negociaciones donde, según sus palabras, «Irán quiere desesperadamente hacer un trato» ante el colapso de sus capacidades militares.