El dirigente de la mayor organización sindical de Groenlandia aseguró que el territorio ártico “no será anexado”, en respuesta a los señalamientos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha insistido en que el estatus actual de la isla representa un riesgo para la seguridad nacional estadounidense.
Jess Berthelsen, presidente de SIK, la confederación sindical del territorio, dijo que en Groenlandia no identifican lo que Trump afirma sobre una supuesta presencia extendida de barcos rusos y chinos en sus aguas. Señaló que esas afirmaciones no coinciden con lo que observan en la región y cuestionó el fundamento de la exigencia.
En días recientes, la administración Trump reactivó advertencias sobre la posibilidad de “tomar” Groenlandia y, de acuerdo con el reporte, incluso se habría planteado el uso de la fuerza como alternativa, luego de un operativo en Venezuela que derivó en la detención y salida del presidente Nicolás Maduro, junto con su esposa, Cilia Flores.
Trump sostuvo que Estados Unidos “necesita” Groenlandia por razones de seguridad y afirmó que la zona está “cubierta” de embarcaciones rusas y chinas. Berthelsen rechazó esa lectura y apuntó que la Armada danesa navega de forma regular en aguas groenlandesas y que las principales embarcaciones pesqueras del territorio también operan ampliamente, por lo que —dijo— si existiera una situación como la descrita, habría señales claras o informes al respecto.
El líder sindical subrayó que Groenlandia es una parte semiautónoma del Reino de Dinamarca, con autogobierno. Explicó que su organización trabaja en acuerdos con el gobierno local y empleadores privados para mejorar condiciones laborales y de vida, con la meta de avanzar, eventualmente, hacia la independencia como país.
De acuerdo con una encuesta citada en el texto, 84% de la población groenlandesa apoya la independencia, mientras que 6% respaldaría una toma por parte de Estados Unidos. El territorio tiene alrededor de 57,000 habitantes.
En el plano diplomático, líderes europeos se pronunciaron en días recientes en respaldo a Dinamarca y Groenlandia, al señalar que únicamente esas partes deben decidir los asuntos que les competen. El posicionamiento se dio después de que Stephen Miller, asesor de alto nivel en la Casa Blanca, afirmó en televisión que “nadie” pelearía militarmente con Estados Unidos por el futuro de Groenlandia.
Berthelsen añadió que empresas estadounidenses, como las de cualquier otro país, ya pueden solicitar operar en Groenlandia y que existen acuerdos laborales con el Estado danés y con compañías privadas para definir salarios y condiciones de trabajo. No obstante, advirtió que la cooperación con Estados Unidos se ve debilitada cuando se lanzan amenazas repetidas contra la autonomía del territorio, incluida la posibilidad de una intervención militar.
“No es cómodo recibir amenazas de un aliado de toda la vida”, planteó el dirigente, al sostener que no se puede construir cooperación bajo presión constante. Consultada sobre el tema, la Casa Blanca remitió a una declaración de su vocera, Karoline Leavitt, quien dijo que el presidente mantiene “todas las opciones” sobre la mesa, aunque aseguró que su primera opción ha sido la vía diplomática.