ste lunes 27 de abril de 2026, la gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, junto al director de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), Efraín Morales López, supervisó los avances del Cárcamo de Bombeo en la Lumbrera 2 del Túnel Churubusco-Xochiaca. Esta obra, enmarcada en el Plan Integral Oriente de la presidenta Claudia Sheinbaum, cobra especial relevancia por haber permanecido abandonada durante doce años. Con una inversión federal de 2 millones 566 mil pesos, el proyecto busca transformar el sistema hidráulico de una región que históricamente ha sufrido graves rezagos en materia de drenaje y desalojo de aguas pluviales.
La reactivación de esta infraestructura beneficiará directamente a más de un millón de habitantes de los municipios de Nezahualcóyotl y La Paz. Durante el recorrido, los funcionarios constataron que la obra es una pieza clave dentro de la estrategia para mitigar inundaciones en el Valle de México. En este contexto, la mandataria estatal enfatizó la importancia de la corresponsabilidad ciudadana, haciendo un llamado enérgico a evitar tirar basura en las calles, ya que los desechos sólidos son la principal causa de obstrucción en los drenajes durante la temporada de lluvias.
Además de la supervisión en la Lumbrera 2, la gobernadora entregó formalmente la rehabilitación electromecánica del cárcamo de bombeo “Vicente Villada”. Esta planta, fundamental para la seguridad patrimonial de 25 mil habitantes de la zona, ha sido equipada para alcanzar una capacidad de operación de hasta 7 metros cúbicos por segundo. Al ser uno de los principales puntos de desalojo del municipio de Nezahualcóyotl, su modernización garantiza un flujo hidráulico más eficiente y reduce significativamente el riesgo de anegaciones en colonias de alta densidad urbana.
Con la puesta en marcha y supervisión de estos sistemas, el Gobierno del Estado de México y la Conagua buscan fortalecer la resiliencia de la zona oriente frente a los fenómenos climáticos. El Plan Integral Oriente se consolida así como una respuesta estructural a las demandas de justicia social y servicios básicos de calidad para la población mexiquense, priorizando el mantenimiento de infraestructura crítica que fue ignorada en administraciones pasadas.