El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó durante una audiencia ante el Senado que Latinoamérica está llena de países aliados de Washington, lo que catalogó como un logro importante. En términos generales, destacó que ahora se trata de una región con líderes afines y una orientación favorable hacia su país, aunque señaló como claras excepciones a Nicaragua, Cuba, Venezuela, Brasil y, en cierta medida, al actual gobierno de Colombia.
Rubio subrayó que la región cuenta con una coalición de naciones amigas alineadas para trabajar en los difíciles temas de seguridad, haciendo alusión al Escudo de las Américas. Esta alianza, impulsada por el presidente Donald Trump para combatir el narcotráfico, ha sumado a diversos gobiernos de derecha en el continente. El jefe de la diplomacia consideró que este alineamiento revierte un supuesto abandono de veinte años por parte de Estados Unidos, periodo que China habría aprovechado para incursionar en el continente.
En su testimonio escrito, el funcionario advirtió que han dejado claro a cada gobierno del hemisferio que Estados Unidos puede ser su mejor amigo o su más temido enemigo. Aseguró que la actual administración ha recuperado el control del hemisferio confrontando a grupos como la MS-13 y el Tren de Aragua, respondiendo a las amenazas de los cárteles no con cartas de tono enérgico, sino con el despliegue del poderío militar estadounidense.
El panorama político de la región ha mostrado un giro hacia la derecha en países como Bolivia, Honduras o Chile desde el regreso de Trump al poder en enero de 2025. En este contexto geopolítico, Rubio destacó procesos clave como las elecciones en Colombia, donde el candidato ultraderechista Abelardo de la Espriella fue el más votado en la primera vuelta para suceder al izquierdista Gustavo Petro, así como los próximos comicios en Brasil, previstos para octubre entre Luiz Inácio Lula da Silva y el conservador Flávio Bolsonaro. Finalmente, el panorama regional se completa con el tutelaje estadounidense afirmado en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro y las advertencias de Washington sobre tomar el control de Cuba para forzar una transición política.