Este jueves 16 de abril de 2026, una ola de dolor y consternación recorrió la provincia de Kahramanmaras, al sur de Turquia, durante los funerales de las víctimas del segundo tiroteo escolar que sacude al país en menos de 48 horas. Cientos de personas se reunieron para despedir a ocho estudiantes y a la profesora de matemáticas Ayla Kara, de 55 años, asesinados el miércoles en la escuela Ayser Calik. Las autoridades confirmaron que una décima víctima falleció hoy en el hospital, mientras que otros seis heridos permanecen en estado crítico.
El atacante fue identificado como Isa Aras Mersinli, un adolescente de 14 años que abrió fuego en dos aulas antes de ser hallado sin vida. Según el Ministro del Interior de Turquia, Mustafa Ciftci, se cree que el menor utilizó armas pertenecientes a su padre, un exoficial de policía. Las escenas en la mezquita principal de la ciudad fueron desgarradoras; padres inmóviles junto a los pequeños ataúdes de sus hijos, como el de Zeynep, de apenas 10 años, reflejaban un duelo que ha paralizado a la nación.
Este incidente ocurre inmediatamente después de un primer ataque registrado el martes en una escuela secundaria de la provincia de Sanliurfa, donde un exalumno hirió a 16 personas. Hasta este jueves, 20 personas han sido detenidas en relación con los hechos en Sanliurfa. La sucesión de estos eventos, extremadamente raros en la historia de Turquia, ha provocado una respuesta gubernamental de emergencia.
“Nuestro dolor es infinito. Estos niños eran como nuestros; eran todos inocentes”, expresó Vezir Yucel, padre de un estudiante que perdió a su mejor amigo en la masacre.
Ante la crisis, los ministerios de Interior y Educación de Turquia celebraron una reunión de seguridad conjunta en Ankara, con la participación de los 81 gobernadores provinciales y jefes de policía. La preocupación se ha extendido al ámbito digital, donde el Ministro de Justicia, Akin Gurlek, informó la detención de 67 usuarios de redes sociales por publicar mensajes que sugerían la realización de ataques similares en otras 54 escuelas del país. El gobierno turco ha prometido medidas drásticas para restaurar la seguridad en los planteles y frenar el fenómeno de imitación que amenaza la estabilidad nacional.