En un giro que añade presión a la ya tensa estructura de la OTAN, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, informó este viernes que su administración está considerando seriamente la reducción del contingente militar estadounidense no solo en Alemania, sino también en Italia y España. Durante una sesión informativa en la Casa Blanca, el mandatario fue contundente al señalar que esta revisión es una respuesta directa a lo que considera una «traición» de sus aliados europeos al negarse a participar activamente en la guerra que libran Washington e Israel contra Irán.
Trump no ahorró en calificativos para describir su descontento con las potencias del Mediterráneo. «Italia no nos ayudó en nada. España fue terrible. Absolutamente terrible», sentenció el mandatario, quien además extendió su crítica a la OTAN por su manejo del conflicto en Ucrania, asegurando que la intervención de la alianza solo ha generado «discordia y caos total». Trump argumentó que, mientras Estados Unidos ha cruzado el océano para ayudar a Europa con el problema ucraniano, los aliados no estuvieron presentes cuando Washington los necesitó para enfrentar la amenaza nuclear iraní.
Por otro lado, la tensión con Alemania escaló tras un intercambio de declaraciones con el canciller Friedrich Merz. Luego de que Merz hiciera un llamado a mantener una «asociación transatlántica confiable», Trump respondió con un desplante diplomático, sugiriendo que el líder alemán debería centrarse en terminar la guerra en Ucrania y dejar de interferir en las acciones de quienes están «librando al mundo de la amenaza nuclear de Irán». Aunque Trump aseguró que Estados Unidos no «necesita» la ayuda de sus aliados para ganar esta guerra, subrayó que solicitó el apoyo como una prueba de lealtad que, a sus ojos, los países europeos han reprobado.