La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo descartó la posibilidad de imponer visas a ciudadanos de Estados Unidos y Canadá al considerar que esta medida podría aumentar las tensiones diplomáticas y generar un conflicto innecesario. Durante su tradicional conferencia matutina, la mandataria federal fue cuestionada sobre dicha propuesta, sosteniendo que su gobierno prioriza mantener una relación de hermandad con el pueblo estadounidense, a pesar de las diferencias políticas existentes en materia de soberanía, migración y seguridad binacional.
La titular del Ejecutivo subrayó que su administración no está en contra del pueblo de Estados Unidos y busca la unidad entre ambas naciones. Aseguró que su gobierno siempre denunciará de manera firme cualquier política o acción discriminatoria contra los connacionales, pero reiteró que el objetivo principal no es entrar en una confrontación directa con otros países ni con sus ciudadanos, a pesar de mantener límites muy claros en la cooperación sobre el combate a la inseguridad y el narcotráfico.
Aunque la mandataria reconoció que la imposición de este requisito migratorio podría favorecer la recaudación de recursos públicos, explicó que la mejor estrategia para México es mantener abiertas las puertas al turismo extranjero. Detalló que fomentar la visita de norteamericanos y canadienses ayuda a fortalecer el intercambio cultural y económico, por lo que resulta preferible invitarlos a conocer la riqueza del territorio nacional para que se enamoren del país.
Finalmente, Sheinbaum se pronunció a favor de la cooperación y de evitar fricciones innecesarias. Dejó en claro que cualquier colaboración extranjera debe enmarcarse estrictamente en los límites establecidos por la Constitución, postura que, aseguró, le comunicó de manera directa al secretario del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, durante la reunión de alto nivel que sostuvieron en las instalaciones de Palacio Nacional.