A escasas 24 horas de la inauguración del Mundial 2026, el Gobierno de México se enfrenta al reto de proyectar una imagen internacional impecable mientras lidia con inminentes movilizaciones sociales en la capital del país. Con el temor de que una escena de represión policial dé la vuelta al mundo, la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum ha enfocado su estrategia en la contención pacífica, especialmente frente a las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y de los colectivos de búsqueda de personas desaparecidas.
Para mitigar riesgos y despresurizar el ambiente previo al partido inaugural en el Estadio Azteca, las autoridades han suspendido las clases y ordenado el trabajo a distancia para los servidores públicos durante el jueves. El recinto deportivo, que albergará su tercera inauguración mundialista, se encuentra blindado en un radio de un kilómetro. César Craviotto, secretario de Gobierno de la Ciudad de México, garantizó el acceso a los aficionados, aunque instó a los asistentes a tomar previsiones y llegar desde temprana hora al evento.
El conflicto magisterial sigue siendo el principal foco de tensión. Miles de maestros mantienen un plantón en el centro histórico exigiendo el regreso a las pensiones públicas, una demanda que el Ejecutivo considera económicamente inviable, al estimar que requeriría un desembolso del 20 por ciento del Producto Interno Bruto nacional. A pesar de haber sostenido medio centenar de mesas de trabajo encabezadas por los secretarios de Gobernación y Educación, Rosa Icela Rodríguez y Mario Delgado, no se ha logrado un acuerdo que desactive la presencia de los docentes en las calles.
A la par del magisterio, los colectivos de búsqueda de desaparecidos anunciaron marchas para visibilizar la grave crisis humanitaria que enfrenta el país, la cual acumula a más de 133 mil personas sin localizar. Madres y familiares han utilizado la coyuntura mundialista para colocar los rostros de sus seres queridos en playeras de la selección y lonas, denunciando además que las autoridades han retirado sus fichas de búsqueda de las calles. Jacky Palmeros, activista y madre buscadora, aclaró que su intención no es boicotear el torneo, sino aprovechar los reflectores internacionales ante lo que consideran una falta de voluntad gubernamental.
En contraste, el Gobierno federal logró desactivar a tiempo el frente de los agricultores. Los líderes del campo concedieron una tregua para el partido inaugural tras reportar un avance positivo en sus negociaciones con la nueva titular de la Secretaría de Agricultura, Columba López. Mientras tanto, la instrucción presidencial en el epicentro de las protestas es clara: garantizar la libertad de manifestación y evitar a toda costa cualquier acto de confrontación para que el país no proyecte una imagen de hostilidad gubernamental.