El Departamento de Estado de los Estados Unidos confirmó que los equipos negociadores de Israel y el Líbano, reunidos en Washington para su tercera ronda de conversaciones, alcanzaron un acuerdo este viernes para extender por cuarenta y cinco días adicionales la tregua pactada originalmente a mediados de abril. A pesar de este avance en el frente libanés, la vía diplomática generalizada en la región enfrenta severos obstáculos, particularmente entre las administraciones de Estados Unidos e Irán. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araqchi, afirmó categóricamente que su nación no confía en la postura de Washington y enfatizó que Teherán solo participará en un proceso de negociación formal si el gobierno estadounidense actúa con verdadera seriedad, aunque aclaró que su país intenta mantener el cese al fuego actual con el único propósito de otorgar una oportunidad temporal a los esfuerzos diplomáticos.
Por otra parte, el panorama internacional sumó la intervención de las dos principales superpotencias económicas tras la conclusión de la visita oficial del presidente estadounidense, Donald Trump, a territorio chino. El mandatario norteamericano aseguró que él y su homólogo Xi Jinping comparten una visión sumamente similar sobre las acciones necesarias para poner fin al conflicto armado en Oriente Próximo, destacando el interés mutuo por detener la guerra, evitar que el régimen de Irán consolide el desarrollo de armamento nuclear y garantizar la libre navegación internacional. En sintonía con estas declaraciones, un portavoz de la Cancillería de China hizo un llamado urgente para reabrir el corredor comercial del estrecho de Ormuz a la brevedad posible, exhortando además a la comunidad internacional a no cerrar de forma definitiva las puertas del diálogo con el gobierno de Teherán.