El líder del grupo chií libanés Hezbolá, Naim Qassem, lanzó este jueves una dura crítica contra las recientes negociaciones directas celebradas entre Líbano e Israel, calificándolas de «absurdas, humillantes y vergonzosas». A través de un mensaje escrito, su vía de comunicación habitual durante el conflicto, el dirigente advirtió que su agrupación no se ha comprometido a frenar la resistencia y aseguró que enfrentarán los ataques israelíes con toda su fuerza mientras la agresión persista.
Las declaraciones de Qassem surgen luego de que delegaciones de Líbano e Israel mantuvieran una ronda de diálogo de dos días en Washington. Estas pláticas culminaron con el anuncio de un alto el fuego condicionado, el cual exige el fin de los ataques y de la presencia armada de Hezbolá en el sur del territorio libanés para la creación de «zonas piloto». Ante este escenario, el presidente libanés, Joseph Aoun, había señalado que se encontraban a la espera de una respuesta interna, puerta que el líder chií parece haber cerrado tajantemente.
Para Qassem, la declaración impulsada por Estados Unidos busca la «subyugación del Líbano al proyecto del Gran Israel». Por ello, consideró que cualquier cese de hostilidades debe ser «integral», rechazando las «falsas» treguas que hacen distinciones entre el sur y el resto del país mientras permiten que continúe la ofensiva militar. Cabe recordar que a mediados de abril ya se había acordado un alto el fuego inicial que se extendió hasta julio, pero que no tuvo ninguna aplicación práctica en el terreno.
El jefe de Hezbolá reiteró que el objetivo de fondo de estos acuerdos es desarmar a su formación, lo que dejaría a Líbano sin mecanismos de defensa. Frente a esto, mantuvo firmes las condiciones que ha exigido durante el último año: el fin total de los ataques, el repliegue de las fuerzas israelíes del territorio libanés, la liberación de prisioneros, el retorno de los desplazados y la reconstrucción de las zonas devastadas por la guerra.
Finalmente, Qassem hizo un llamado a las autoridades libanesas para poner fin a lo que denominó una «farsa» de negociaciones directas, abogando en su lugar por el inicio de un diálogo interno que permita a los distintos sectores del país consensuar una verdadera estrategia de seguridad nacional.