El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que sostendrá una reunión con su equipo de seguridad en la sala de crisis de la Casa Blanca para tomar una «decisión final» respecto al acuerdo con Irán, un pacto que busca poner fin a las hostilidades recientes.
A través de una publicación en su red social Truth Social, el mandatario republicano delineó las condiciones estrictas que su administración exige como parte de las negociaciones, destacando los siguientes puntos clave:
- Cero tolerancia nuclear: La República Islámica debe comprometerse a no poseer jamás un arma nuclear ni una bomba atómica.
- Apertura marítima: El estratégico estrecho de Ormuz debe abrirse de inmediato y sin cobro de peaje.
- Desactivación de amenazas: Las minas submarinas colocadas en el estrecho deberán ser desactivadas de forma oportuna.
- Gestión del uranio: Estados Unidos, en coordinación con el Gobierno iraní y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), extraería el uranio altamente enriquecido de Irán para proceder a su destrucción.
- Bloqueo financiero temporal: Trump advirtió que «no habrá intercambio de dinero» con Irán hasta nuevo aviso.
A cambio de estas concesiones, el gobierno estadounidense se compromete a levantar el bloqueo naval impuesto contra los buques mercantes que entran y salen de los puertos iraníes. Tras enlistar estas exigencias, el mandatario concluyó su mensaje señalando: «Me reuniré ahora en la sala de crisis para tomar una decisión final. ¡Gracias por su atención en este asunto!».
Contexto del preacuerdo
El contundente mensaje de Trump se produce poco después de que la Casa Blanca anunciara que sus equipos negociadores habían alcanzado un acuerdo tentativo con Irán, el cual dependía únicamente de la aprobación final del presidente estadounidense. Sin embargo, Teherán ha negado públicamente haber cerrado el trato de forma definitiva.
De acuerdo con diversas filtraciones a la prensa, este pacto preliminar permitiría la reapertura del estrecho de Ormuz —bloqueado por Irán como represalia por la ofensiva estadounidense e israelí iniciada el 28 de febrero— y extendería durante 60 días el alto al fuego vigente. Este periodo de tregua se utilizaría para negociar de fondo un pacto nuclear, evaluar el levantamiento de sanciones económicas y discutir la posible liberación de los fondos iraníes que actualmente se encuentran congelados.