El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitió una advertencia sin precedentes al amenazar con «volar» Omán. Esta severa declaración rompe la doctrina histórica de protección hacia los aliados de Washington, marcando la primera vez que se lanza una amenaza de ataque militar contra un Estado miembro del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), un bloque de monarquías árabes estrechamente aliadas con la superpotencia norteamericana.
La tensión surgió en respuesta a los cuestionamientos sobre las actuales negociaciones entre Omán e Irán, las cuales buscan establecer un nuevo mecanismo de gestión compartida sobre el Estrecho de Ormuz. Aunque este acuerdo en estudio no contempla el cobro de peajes, sino un modelo de control y vigilancia conjunta ante posibles conflictos, la posición geográfica de ambas naciones sobre este paso marítimo resulta vital, ya que por él transita una quinta parte de la producción de crudo a nivel mundial.
De acuerdo con fuentes diplomáticas, el arrebato del mandatario estadounidense no habría sido una declaración calculada. El enfado tendría su origen en un desdén personal hacia el ministro de Exteriores omaní, Badr bin Hamad Al Busaidi, derivado de su papel como mediador en las conversaciones entre la Casa Blanca y Teherán llevadas a cabo el pasado mes de febrero, las cuales no produjeron los resultados esperados por el gobierno de Estados Unidos.
Ante este tenso escenario, se espera que el CCG emita comunicados de condena en las próximas horas para mostrar cohesión institucional. Este patrón de diplomacia volátil recuerda a la crisis de Catar en 2017, cuando Trump apoyó inicialmente un bloqueo impulsado por Arabia Saudí para, semanas después, rectificar y estrechar lazos con el emirato. Por su parte, se prevé que el gobierno de Mascate ajuste los términos de su relación con Washington en los próximos días sin llegar a una ruptura definitiva, haciendo valer su tradicional papel como puente negociador entre Occidente y Medio Oriente.