El procurador de Justicia en funciones del gobierno de Donald Trump, Todd Blanche, anunció este miércoles la emisión de una orden de captura contra el expresidente cubano Raúl Castro. Esta histórica medida se deriva de una acusación criminal que lo señala como responsable del asesinato de cuatro ciudadanos estadunidenses, ocurrido hace casi treinta años durante el derribo de dos avionetas pertenecientes al grupo de exiliados Hermanos al Rescate.
Durante una conferencia de prensa celebrada en la Torre de la Libertad en Miami, Blanche precisó que un gran jurado federal presentó los cargos tras concluir que Castro y otros cinco coacusados participaron en una conspiración. Según las investigaciones, aviones militares cubanos dispararon misiles contra aeronaves civiles que sobrevolaban aguas internacionales el 24 de febrero de 1996, causando la muerte de Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales.
«No se puede permitir que naciones y sus líderes ataquen a estadunidenses, los maten y no enfrenten consecuencias», enfatizó Blanche, asegurando que la acusación no es un acto mediático y que la orden de captura ya se encuentra plenamente activa.
El fiscal Jason Reddin Quiñones detalló que los cargos formales incluyen conspiración para matar a ciudadanos estadunidenses, destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato. Explicó que las víctimas no estaban armadas ni representaban una amenaza, y acusó directamente a Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, de autorizar y supervisar la cadena de mando militar que ejecutó el ataque. El cargo por conspiración podría conllevar una pena máxima de cadena perpetua. Además del exmandatario, la acusación involucra a los militares Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas, Luis Raúl González-Pardo Rodríguez y Lorenzo Alberto Perez-Perez.
Cuba responde a las acusaciones de Washington
El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, rechazó categóricamente los señalamientos de Estados Unidos, calificándolos como una maniobra política sin ningún basamento jurídico que busca justificar una eventual agresión militar contra la isla. A través de sus redes sociales, el mandatario aseguró que esta acción evidencia la frustración y soberbia de Washington ante la inquebrantable firmeza de la Revolución Cubana y la fortaleza moral de su liderazgo.
Díaz-Canel argumentó que Cuba actuó en estricta legítima defensa dentro de sus aguas jurisdiccionales y acusó al gobierno estadunidense de mentir y manipular los hechos de 1996. Asimismo, señaló que Estados Unidos ignoró múltiples advertencias sobre las constantes violaciones al espacio aéreo cubano por parte de la organización Hermanos al Rescate. En su mensaje, también defendió la altura ética y humanista de Raúl Castro, destacando el respeto que se ha ganado como estadista.
Tensión diplomática en aumento
Esta orden de captura contra el líder histórico de 94 años se produce en un momento de máxima tensión entre ambas naciones, impulsada por la agresiva política de la administración Trump contra el gobierno castrista. Recientemente, Estados Unidos ha impuesto un severo bloqueo petrolero a la isla, elevó sus amenazas de intervención y amplió las sanciones contra el conglomerado empresarial militar Gaesa. Estas medidas, sumadas a la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro en enero pasado, han profundizado la crisis económica, el desabasto y los problemas energéticos en Cuba.
Por su parte, el director del FBI, Kash Patel, respaldó la acusación mediante un mensaje oficial, recordando que las víctimas realizaban una misión humanitaria. Patel subrayó que durante tres décadas las familias de los fallecidos esperaron respuestas y justicia, y concluyó advirtiendo que el FBI nunca olvidó este trágico suceso, marcando un paso importante hacia la rendición de cuentas del régimen cubano.