La Secretaría de Educación Pública y las autoridades educativas de las treinta y dos entidades del país acordaron adelantar la conclusión del ciclo escolar dos mil veinticinco-dos mil veintiséis para el próximo cinco de junio. Esta medida excepcional se fundamenta en las intensas olas de calor registradas en territorio nacional y en la realización de la Copa Mundial de Futbol dos mil veintiséis. Con este ajuste, los alumnos de educación básica y media superior, tanto en escuelas públicas como privadas, tendrán únicamente ciento cincuenta y siete días efectivos de clases, lo que representa un periodo de vacaciones de verano de aproximadamente tres meses.
La modificación del calendario implica cambios significativos en las actividades administrativas y docentes para el cierre de año. El Consejo Técnico Escolar originalmente programado para finales de mayo se trasladará al ocho de junio, mientras que todas las labores administrativas en los planteles concluirán de manera definitiva el doce de junio. Para el siguiente periodo escolar, se estableció que el personal docente y la comunidad educativa regresen a sus labores de preparación el diez de agosto con el fin de organizar el arranque del nuevo ciclo.
Como parte de la estrategia para mitigar posibles carencias académicas, la dependencia federal anunció la implementación de dos semanas de fortalecimiento del aprendizaje que se llevarán a cabo del diecisiete al veintiocho de agosto. Estas jornadas oficiales tienen como objetivo reforzar los conocimientos esenciales y atender los rezagos detectados antes del inicio formal del ciclo escolar dos mil veintiséis-dos mil veintisiete, el cual quedó fijado para el treinta y uno de agosto. La secretaría aseguró que esta reprogramación responde a solicitudes de diversos estados y del sindicato magisterial, permitiendo supuestamente el cumplimiento de los planes de estudio vigentes.
Sin embargo, la decisión ha generado una fuerte ola de críticas por parte de expertos en pedagogía y organizaciones de la sociedad civil. Marco Fernández, investigador del Tecnológico de Monterrey y coordinador en México Evalúa, calificó la medida como preocupante al considerar que la autoridad educativa está priorizando un evento deportivo por encima del derecho al aprendizaje de los menores. El especialista destacó que en otros países anfitriones del torneo, como Canadá, no se han realizado recortes similares a sus calendarios escolares habituales.
Por su parte, la organización Mexicanos Primero alertó que este recorte sitúa a México muy por debajo del promedio de ciento ochenta y seis días de clase que mantienen los países integrantes de la OCDE. La agrupación advirtió que reducir casi un mes de actividades escolares profundizará el rezago educativo y ampliará las brechas de desigualdad, afectando con mayor severidad a los estudiantes en contextos de pobreza o vulnerabilidad. En el mismo sentido, la Unión Nacional de Padres de Familia calificó el ajuste como un error histórico que sacrifica el futuro académico de millones de niños por un espectáculo comercial.