La marina de Irán incautó el buque Ocean Koi, con registro en Barbados, tras acusarlo de intentar interrumpir las exportaciones petroleras y perjudicar los intereses de la nación. El anuncio fue realizado por la agencia Fars y acompañado por imágenes de fuerzas iraníes abordando la embarcación. Por su parte, el Comando Central de Estados Unidos informó que sus fuerzas inhabilitaron dos petroleros de bandera iraní en el Golfo de Omán como parte de un bloqueo estricto a los buques que entran o salen de Irán, reafirmando su presencia en la región.
Estos sucesos se producen tras un violento intercambio de fuego en el Estrecho de Ormuz que amenaza la frágil pausa en los combates. El presidente Donald Trump aseguró que Irán atacó tres destructores estadounidenses, aunque minimizó el incidente calificándolo de un pequeño roce diplomático que no constituye una violación formal de la tregua. En contraste, el mando militar iraní denunció que Estados Unidos violó el cese al fuego al atacar un petrolero y áreas civiles en la estratégica isla de Qeshm, dejando un saldo de diez marineros heridos y cinco desaparecidos en el asalto.
Ante el cambio en el entorno estratégico, Teherán anunció la implementación de un nuevo régimen marítimo gestionado por la recién creada Autoridad del Estrecho del Golfo Pérsico. De acuerdo con las nuevas reglas, cualquier embarcación que pretenda cruzar el estrecho, por donde transita el veinte por ciento del petróleo mundial, deberá coordinar previamente con las fuerzas iraníes. Los capitanes de las naves deberán proporcionar por correo electrónico detalles específicos sobre el origen, la carga y el destino de los buques, además de realizar el pago de peajes correspondientes para obtener el permiso de tránsito definitivo.
En el plano diplomático, el secretario de Estado Marco Rubio señaló que Washington aún espera una respuesta de Irán sobre una propuesta para un fin duradero de la guerra. Simultáneamente, el vicepresidente JD Vance se reunió con el primer ministro de Qatar en Washington para abordar la crisis y buscar vías de mediación. Mientras tanto, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán confirmó que se encuentran revisando la propuesta de paz, pero advirtió que sus fuerzas mantienen un monitoreo constante y están preparadas para reaccionar con firmeza ante cualquier futura agresión extranjera en la zona.