El gobierno municipal de Toluca anunció un ajuste urgente en su logística de residuos sólidos debido a la fuerte problemática social que rodea al relleno sanitario de Xonacatlán. Aunque la capital genera cerca de 700 toneladas diarias de basura, el cierre temporal de este espacio —utilizado habitualmente para desahogar la saturación del sitio principal en Zinacantepec— obligó a las autoridades a suspender el envío de desechos a dicha zona para evitar que las tensiones con los pobladores locales escalen aún más.
La decisión responde directamente a las quejas ciudadanas por malos olores y presuntas afectaciones ambientales, factores que derivaron en incidentes violentos, incluyendo el incendio de una unidad de recolección en las inmediaciones del relleno. El funcionario a cargo aclaró que el municipio cuenta con una empresa concesionaria para la disposición final, la cual es responsable de definir los sitios alternos de traslado y de reponer el camión siniestrado, el cual afortunadamente se encuentra asegurado.
Es relevante mencionar que el tiradero de Xonacatlán había sido reabierto recientemente tras cumplir con normativas ambientales, sirviendo como receptor de desechos para al menos seis municipios del Valle de Toluca. A pesar del conflicto y la suspensión del uso de este sitio específico, las autoridades reiteraron que el servicio de recolección domiciliaria en Toluca no se verá afectado, pues la logística ya se ha reorientado hacia otros rellenos sanitarios de la región mientras se resuelven las denuncias legales correspondientes por los daños materiales sufridos.