En un movimiento que busca frenar la escalada de violencia en el Medio Oriente, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció este jueves 16 de abril de 2026 un cese al fuego de 10 días en territorio libanés. La tregua, que entrará en vigor a la medianoche, fue el resultado de lo que el mandatario calificó como «conversaciones excelentes» por separado con el presidente de Líbano, Joseph Aoun, y el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu. El objetivo inmediato es detener las hostilidades contra la milicia Hezbolá y abrir una ventana de oportunidad para una cumbre histórica que se llevará a cabo el próximo martes en Washington, marcando el primer encuentro de alto nivel entre ambos países en décadas.
El primer ministro Netanyahu calificó este respiro como una oportunidad para un «acuerdo de paz histórico», aunque mantuvo una postura firme respecto a la seguridad nacional. Israel ha establecido como condición innegociable el desarme total de Hezbolá y anunció que mantendrá una «zona de seguridad» de 10 kilómetros a lo largo de la frontera sur libanesa. Por su parte, el gobierno de Beirut, que ha tenido un control limitado sobre las acciones de Hezbolá, parece haber aceptado los términos tras los esfuerzos diplomáticos de Irán, mientras que la milicia aseguró que respetará el alto al fuego siempre y cuando las fuerzas israelíes detengan todos los ataques.
Este pacto en Líbano está intrínsecamente vinculado a las negociaciones de paz paralelas entre Washington y Teherán. Tras el colapso de la primera ronda de conversaciones en Islamabad el fin de semana pasado, mediadores paquistaníes trabajan a contrarreloj para evitar que el conflicto se reanude cuando expire la tregua original de dos semanas el próximo 22 de abril. Los puntos de fricción siguen siendo el control del Estrecho de Ormuz, el alcance del programa nuclear iraní y las reparaciones financieras exigidas por Irán, todo bajo la sombra de las recientes advertencias del secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, quien afirmó que las fuerzas de EE. UU. están listas para volver al combate si el diálogo fracasa.
La urgencia del acuerdo queda subrayada por la devastación en el sur de Líbano, donde en menos de siete semanas los bombardeos han cobrado la vida de al menos 2,196 personas. Justo antes del anuncio del cese al fuego, ataques israelíes destruyeron el último puente hacia la ciudad de Tiro e impactaron una ambulancia en Tebnine, dejando heridos críticos entre los paramédicos. Con el inicio de esta tregua, se espera que la ayuda humanitaria pueda fluir hacia los miles de desplazados mientras los líderes mundiales observan si este cese al fuego temporal puede transformarse en la base de una estabilidad duradera para la región.