El Estado de México ha logrado avances significativos en el control del brote de gusano barrenador, acumulando un total de 188 casos desde el inicio de la contingencia sanitaria. De acuerdo con el último corte informativo de este 22 de marzo de 2026, la Secretaría del Campo estatal confirmó que únicamente 15 de estos casos permanecen activos, lo que refleja una efectividad notable en las estrategias de contención implementadas en territorio mexiquense. La titular de la dependencia, María Eugenia Rojano Valdés, señaló que la incidencia se mantiene concentrada principalmente en la región sur del estado, específicamente en los municipios de Amatepec y Tlatlaya, donde el monitoreo diario permite una respuesta rápida ante nuevos contagios detectados en campo.
Respecto a la distribución por especies, las autoridades detallaron que el ganado bovino es el sector más impactado, representando aproximadamente el 80% de los registros totales. Aunque al inicio del brote se detectaron casos aislados en un canino y un ovino, la enfermedad no ha mostrado una expansión agresiva hacia otras especies. Para mantener este control, se han desplegado brigadas con presencia rotativa en diversas regiones y se han instalado 600 trampas estratégicas para monitorear y capturar al insecto transmisor. En las zonas donde aparecen nuevos focos de infección, el perímetro de trampeo se intensifica para evitar que la plaga se desplace hacia el norte de la entidad, donde hasta el momento no se han reportado afectaciones adicionales.
A nivel nacional, el Estado de México se sitúa actualmente en el tercer lugar por número de casos, una posición que las autoridades atribuyen a la transparencia en el reporte y a la presión sanitaria que se ejerce desde entidades vecinas. En este sentido, la Secretaría del Campo mantiene una estrecha coordinación con los estados de Puebla, Morelos, Michoacán y Guerrero para blindar las fronteras estatales. Asimismo, se ha solicitado al Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA) la apertura de más puntos de verificación federal para inspeccionar rigurosamente el traslado de ganado, asegurando que la movilización de animales no comprometa el estatus sanitario de las zonas que aún se mantienen libres de la enfermedad.