La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo definió este jueves la postura de su administración frente a la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), subrayando que la prioridad absoluta es el levantamiento de los aranceles impuestos el año pasado por el gobierno estadounidense. Durante su conferencia matutina, la mandataria calificó como positivo el arranque de la primera ronda de negociaciones en Washington y enfatizó que el objetivo de los negociadores mexicanos es regresar al esquema de cero aranceles que prevalecía antes de las medidas restrictivas impuestas por Donald Trump, específicamente en los rubros de acero, aluminio y la industria automotriz.
Este proceso diplomático es encabezado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el principal negociador comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer. Ambos equipos informaron que, más allá de las disputas arancelarias, existe un acuerdo inicial para incentivar la producción manufacturera y el empleo en ambas naciones, así como para establecer mecanismos que limiten el uso de insumos provenientes de mercados que incurren en prácticas desleales de comercio.
Un panorama de tensiones y récords comerciales
A pesar de las barreras impuestas en el último ciclo, las cifras del Departamento de Comercio de Estados Unidos revelan que la integración económica entre ambos países alcanzó niveles récord el año pasado. Las exportaciones mexicanas hacia territorio estadounidense crecieron un 5.8%, sumando un total de 534 mil 874 millones de dólares, mientras que las importaciones provenientes del vecino del norte subieron un 1.2%. Actualmente, México ostenta la posición de principal socio comercial de Estados Unidos, siendo su proveedor y comprador número uno a nivel global.
No obstante, la agenda de negociación enfrenta obstáculos considerables. Actualmente, los productos mexicanos que no están cubiertos por el tratado, junto con los camiones medianos y pesados, enfrentan un gravamen del 25%. La situación es aún más crítica para el acero, el aluminio y el cobre, que cargan con un impuesto del 50%, mientras que el tomate mexicano mantiene una tarifa del 17%. Estos puntos críticos serán el eje de las mesas técnicas que continuarán sesionando en la capital estadounidense.
Alianza estratégica con Canadá
En paralelo a los diálogos con Washington, el gobierno mexicano ha intensificado su cooperación con Canadá para presentar un frente común durante la revisión integral del T-MEC prevista para mediados de 2026. Esta estrategia se vio reforzada tras la visita a la Ciudad de México del ministro de Finanzas y Comercio canadiense, Dominic LeBlanc, en febrero pasado. Ambos países buscan fortalecer los lazos de seguridad y comercio bilateral, asegurando que la revisión del tratado preserve la soberanía nacional y la estabilidad económica de la región norteamericana.