El mundo de la filosofía y el pensamiento crítico está de luto tras el fallecimiento de Jürgen Habermas, ocurrido este sábado 14 de marzo en Starnberg, Alemania. A sus 96 años, desaparece quien fuera el último gran representante de la segunda generación de la Escuela de Fráncfort y una de las figuras intelectuales más determinantes de la posguerra. Marcado por una infancia bajo el régimen nazi, Habermas dedicó su vida a reconstruir la base moral y democrática de su país, abogando siempre por el poder de la palabra y el entendimiento mutuo como antídotos contra el autoritarismo.
Su vasta obra, que incluye títulos fundamentales como Historia y crítica de la opinión pública y su monumental Teoría de la acción comunicativa, propuso una visión de la sociedad donde el diálogo libre de dominación es el motor del progreso. Fue el gran impulsor del concepto de «patriotismo constitucional«, una idea que instaba a los ciudadanos a identificarse con los valores democráticos y el Estado de derecho en lugar de vínculos étnicos o históricos, concepto que tuvo un profundo eco en los debates políticos de toda Europa.
En sus últimos años, Habermas se mantuvo como un observador agudo y a menudo pesimista del proyecto europeo. A pesar de su firme europeísmo, expresó recientemente su inquietud por la falta de integración política real dentro de la Unión y el giro belicista en los discursos internacionales tras la invasión a Ucrania. Con su partida, Alemania pierde a su conciencia moral más lúcida y el pensamiento occidental a un defensor incansable de la razón ilustrada y el discurso plural.