Vecinos de las colonias Guadalupe y Club Jardín, en Toluca, señalaron que varias calles habitacionales presentan hundimientos y un deterioro marcado, con daños visibles principalmente en Girasol, Manuel M. Diéguez y Begonia. De acuerdo con sus testimonios, la superficie de rodamiento muestra fracturas, desniveles y zonas reblandecidas que se han acentuado con el paso del tiempo.
Ante el riesgo, algunos habitantes han colocado advertencias improvisadas para alertar a automovilistas y peatones. En recorridos por la zona se observan baches profundos y hundimientos abiertos delimitados con tambos, cinta de precaución y objetos usados como barreras.
En distintos puntos también se identifican escurrimientos que se concentran sobre el pavimento afectado. Vecinos sostienen que la acumulación de humedad sobre las grietas contribuye a que el desgaste avance y se amplíen los desprendimientos del asfalto.
Los residentes atribuyen el deterioro a la circulación constante de transporte pesado que, durante años, habría utilizado estas vialidades como alternativa, pese a que se trata de calles residenciales. Indicaron que el paso de unidades de carga y de pasajeros generó un desgaste continuo y que los hundimientos comenzaron a extenderse en tramos donde antes el pavimento se mantenía en mejores condiciones.
En días recientes, reconocieron, el tránsito de camiones y unidades de pasajeros ha disminuido a partir de un operativo de la policía de tránsito municipal. Según los habitantes, entre semana los elementos se colocan en accesos a la colonia para evitar que los vehículos pesados se desvíen por calles internas y busquen esquivar la congestión que se forma en la avenida Filiberto Gómez, en dirección hacia La Maquinita.
Sin embargo, los colonos sostienen que la medida no atiende el problema de fondo, ya que el daño ya está presente y, aseguran, continúa avanzando. Advirtieron que las grietas y desprendimientos se agrandan con el paso de los vehículos y con la humedad que queda atrapada, por lo que temen que los hundimientos se profundicen y representen un peligro mayor.
Como medida adicional, en algunos tramos colocaron tambos y otros objetos para obligar a reducir la velocidad y para evitar que unidades pesadas crucen por las zonas más afectadas. Explicaron que el objetivo es disminuir riesgos, pues las cavidades podrían ocasionar pérdida de control, daños a los vehículos y complicaciones en el acceso cotidiano a viviendas y comercios.
Por ello, solicitaron una atención de carácter técnico y no solo preventivo, que incluya una revisión del estado de las calles y trabajos de rehabilitación acordes con las condiciones del terreno. “Los policías sí se ponen y ya no pasan tantos camiones, pero el problema es que el daño ya estaba hecho, las calles están hundidas y cada vez se abren más”, expresó Rosa María, vecina de la colonia Guadalupe.