La guerra en Ucrania vivió este lunes una jornada marcada por la continuidad de los ataques rusos, el peso del invierno sobre la población civil y la ausencia de avances visibles en el terreno diplomático. En varias regiones, autoridades ucranianas informaron de bombardeos contra infraestructura energética y logística, especialmente en el este y el centro del país, justo cuando las bajas temperaturas elevan la vulnerabilidad de los hogares.
De acuerdo con Kiev, parte de los drones y misiles lanzados durante la madrugada fueron interceptados por defensas aéreas, pero algunos impactos provocaron cortes de electricidad y calefacción en zonas residenciales. Gobiernos locales llamaron a reducir el consumo energético y a prepararse para interrupciones prolongadas mientras continúan reparaciones de emergencia.
En el plano militar, la línea del frente se mantiene estable, aunque con combates concentrados en el este y sin cambios territoriales significativos confirmados. En el trasfondo, mandos ucranianos han insistido en que Rusia no da señales de priorizar la negociación y, por el contrario, impulsa su capacidad de ataque con drones, lo que obligaría a Ucrania a reforzar la defensa y sostener operaciones de largo alcance.
Del lado ruso, el Ministerio de Defensa reportó el derribo de decenas de drones ucranianos sobre varias regiones durante la noche. En Ucrania, autoridades de Járkov informaron daños a una instalación de infraestructura crítica tras un ataque con misiles, sin detallar el tipo de instalación afectada.
En el frente internacional, el bloqueo diplomático volvió a quedar en evidencia. Rusia reiteró que no contempla un alto el fuego sin “garantías de seguridad”, mientras Ucrania sostiene que cualquier negociación debe partir del respeto a su integridad territorial. Los aliados occidentales mantienen el respaldo a Kiev, pero se percibe un debate creciente sobre el ritmo y alcance de la ayuda militar y financiera en un conflicto que se acerca ya a su cuarto año.
Al cierre de la jornada, el presidente Volodímir Zelenski advirtió que Rusia estaría preparando un nuevo ataque a gran escala e instó a la población a atender todas las alertas aéreas, en un inicio de semana donde el desgaste, la incertidumbre y el invierno siguen siendo parte central del campo de batalla.