En la tercera semana del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán, el presidente Donald Trump ha lanzado un ultimátum global: las naciones que consumen el 20% de la energía mundial que transita por el Estrecho de Ormuz deben enviar sus propias fuerzas navales para protegerlo. Durante un vuelo en el Air Force One, Trump calificó de «responsabilidad» de estos países el asegurar su propio suministro, advirtiendo que la OTAN enfrentará consecuencias severas si sus miembros no acuden en ayuda de Washington.
La presión diplomática ha llegado a niveles críticos, especialmente con China. Trump sugirió que podría posponer su visita programada a Beijing a finales de este mes si el presidente Xi Jinping no ofrece apoyo militar en el Golfo, argumentando que China obtiene el 90% de su petróleo de esa ruta. Sin embargo, la respuesta de los aliados estratégicos en el Indo-Pacífico ha sido fría:
- Japón: La Primera Ministra Sanae Takaichi declaró ante el parlamento que, debido a las restricciones de su constitución pacifista, no tiene planes de enviar buques de escolta.
- Australia: El gabinete del primer ministro Anthony Albanese confirmó que no han recibido una petición formal y que no contribuirán con naves para la reapertura del estrecho.
- Unión Europea: Aunque se discutirá reforzar misiones navales menores, no se espera que extiendan su rol hacia la zona de conflicto directo en Ormuz.
Inestabilidad en el mercado y ataques persistentes La incertidumbre ha disparado el precio del crudo Brent por encima de los $104.50 dólares, mientras los mercados asiáticos abrieron a la baja tras los comentarios de Trump. A pesar de que Estados Unidos asegura haber degradado las capacidades militares de Irán, la realidad en el terreno muestra lo contrario. Este lunes, ataques con drones obligaron a suspender vuelos en el Aeropuerto de Dubái tras el incendio de un tanque de combustible, mientras que Arabia Saudita reportó la interceptación de 34 drones en una sola hora sobre su región oriental.
Aunque el gobierno estadounidense predice que la guerra concluirá en semanas con una consecuente caída en los precios de la energía, Irán sostiene que su defensa permanece «estable y fuerte». Por su parte, Trump ha redoblado sus amenazas, señalando a la Isla de Kharg —el principal centro de exportación de petróleo iraní— como el próximo objetivo de bombardeos masivos si Teherán no accede a negociar bajo los términos de la Casa Blanca.