Este lunes 23 de marzo de 2026, una tragedia aérea sacudió el suroeste de Colombia cuando un avión de transporte militar Hércules C-130 se estrelló poco después de despegar del municipio de Puerto Leguízamo, en la provincia de Putumayo. La aeronave, que transportaba a 121 personas —incluyendo 110 soldados y 11 tripulantes—, cayó en un campo a solo dos kilómetros del aeropuerto, provocando una densa columna de humo negro y activando un operativo de rescate de emergencia en el que incluso los habitantes locales participaron utilizando sus propias motocicletas para trasladar a los heridos. Hasta el momento, las autoridades han confirmado un fallecido y al menos 77 heridos, quienes están siendo evacuados en aviones hospital hacia Bogotá y otros centros de salud especializados para recibir atención urgente.
El accidente ha desatado una inmediata controversia política en el país. El presidente Gustavo Petro aprovechó el siniestro para denunciar que las «dificultades burocráticas» han bloqueado sus esfuerzos por modernizar el equipo militar, sugiriendo que los funcionarios responsables deberían ser removidos. En contraste, los críticos de su administración señalan que los recortes presupuestarios han reducido las horas de vuelo de las tripulaciones, mermando su experiencia. Aunque expertos como Erich Saumeth recordaron que la aeronave fue donada por Estados Unidos en 2020 y recibió un mantenimiento exhaustivo en 2023, las investigaciones deberán determinar por qué fallaron los motores de este cuatrimotor en una zona donde, según el Ministro de Defensa, no existen indicios de ataques por parte de grupos rebeldes.