Ante la inminencia de la tormenta invernal “Fern”, autoridades locales y comunidades comenzaron a implementar acciones para reducir riesgos: se esparció sal en banquetas para disminuir las heladas y distintos colegios y universidades anunciaron la suspensión de clases. En el transporte aéreo, aerolíneas como Delta, United, American y Southwest cancelaron alrededor de cuatro mil vuelos programados entre sábado y domingo.
Las previsiones mantienen en alerta a cerca de 230 millones de personas, debido a una combinación considerada riesgosa de nevadas intensas, temperaturas extremas y acumulación de hielo que podría persistir durante varios días. Ese escenario también abre la posibilidad de daños en infraestructura, impactos en la red eléctrica —descrita como obsoleta en algunas zonas— y la permanencia forzada de millones de residentes en sus viviendas.
La nieve comenzó a presentarse este viernes en las estribaciones del sur de las Montañas Rocosas. Los modelos meteorológicos anticipan que la tormenta avanzará desde la madrugada del sábado por Texas y el sur de las Grandes Llanuras, en el centro del país. Después, se prevé que el sistema se desplace hacia el valle de Ohio y el Medio Oeste, para luego ascender por las Carolinas y Virginia, alcanzar Washington en la madrugada del domingo y continuar en dirección a Nueva York y Boston, sobre la costa Atlántica.
En total, el fenómeno cubriría un trayecto superior a los 3 mil kilómetros. Se espera que 40 estados —donde vive aproximadamente dos terceras partes de la población— enfrenten condiciones adversas. Además, a inicios de la próxima semana se anticipa el ingreso de un frente de aire frío procedente de Canadá sobre buena parte del mismo territorio, lo que reforzaría el descenso de temperatura. La combinación de ambos eventos podría llevar los termómetros hasta -45 grados Celsius (-50 Fahrenheit) en regiones como Dakota del Norte o en la franja fronteriza de Minnesota con Manitoba.
Meteorólogos estiman acumulaciones superiores a 30 centímetros de nieve en una amplia extensión del país. La mayor preocupación se centra en varios estados del Sur, acostumbrados a condiciones más templadas y a otros riesgos naturales, como tornados o huracanes. En esas zonas, habitantes se preparan para restricciones en la movilidad, posibles interrupciones en el suministro eléctrico y afectaciones al servicio de agua.
En el plano político, se informó que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arribó a Washington la madrugada del jueves tras su viaje a Davos y, a diferencia de lo habitual, no se trasladó a su residencia en Florida, un estado que no estaría entre los más golpeados por el sistema. Tampoco se previó que realizara actividades como jugar golf, una de sus rutinas frecuentes.
Trump publicó por la mañana un mensaje en Truth Social en el que mencionó la previsión de una ola de frío récord que afectaría a 40 estados y cuestionó el calentamiento global. Más tarde, difundió otro mensaje con un tono distinto: señaló que fue informado sobre la “ola de frío récord” y la “tormenta invernal histórica” previstas para el fin de semana, aseguró que su administración mantiene coordinación con autoridades estatales y locales, y afirmó que la agencia federal de atención a emergencias (FEMA) está lista para responder. En esa publicación retomó un aviso del Servicio Meteorológico Nacional en el que se recomienda evitar viajes, se advierte sobre problemas en infraestructura y se pide tomar el fenómeno con seriedad.