La incertidumbre geopolítica en Medio Oriente generó un impacto adverso en los mercados financieros internacionales durante las últimas 24 horas, afectando la cotización del peso mexicano. Tras los recientes ataques contra buques petroleros en la región del Golfo, la divisa nacional pasó de 17.66 a un máximo de 17.77 unidades por dólar durante la madrugada de este jueves, logrando una estabilización parcial en torno a los 17.72 pesos conforme avanzó la jornada.
El nerviosismo de los inversionistas se fundamenta en la interrupción de los flujos energéticos. El precio del petróleo Brent superó nuevamente la barrera de los 100 dólares por barril ante el cese de operaciones en puertos clave de Irak y la evacuación preventiva de terminales de exportación en Omán. Estas disrupciones han encarecido los costos de transporte y logística de hidrocarburos, mientras que naciones como Baréin han reportado amenazas directas contra su infraestructura de almacenamiento de combustible.
En el ámbito bursátil, el sentimiento de riesgo provocó caídas generalizadas: los futuros del S&P 500 retrocedieron 0.7%, mientras que los indicadores de las bolsas asiáticas registraron desplomes de hasta 1.3%. El sector energético muestra señales de escasez crítica, con refinerías en Asia cancelando cargamentos de diésel y gasolina ya pactados para exportación, lo que refuerza los temores de un desabasto físico de productos refinados.
Especialistas en análisis financiero advierten que la persistencia de los precios elevados de la energía derivará en un incremento en los costos de producción y, consecuentemente, en el precio de los alimentos. El Fondo Monetario Internacional estima que un alza sostenida del 10% en los energéticos podría elevar la inflación global en 40 puntos básicos, mermando el crecimiento económico mundial entre un 0.1% y 0.2% anual.
A este panorama se suma la tensión en el mercado de crédito privado, donde importantes fondos de inversión han comenzado a limitar los retiros ante una oleada de solicitudes de reembolso por parte de los ahorradores. Con el Estrecho de Ormuz —vía por la que circula el 20% del crudo mundial— operando bajo severas restricciones, se proyecta que el precio del barril podría escalar hasta los 150 dólares si la crisis en el flanco oriental se prolonga durante los próximos meses.