En una sesión marcada por la urgencia política, el Senado de Estados Unidos aprobó el proyecto de ley que busca evitar el cierre del gobierno federal, tras alcanzar un acuerdo bipartidista que permitirá financiar las operaciones públicas hasta comienzos del próximo año. Con 78 votos a favor y 19 en contra, la iniciativa fue enviada a la Cámara de Representantes, donde aún deberá superar el debate entre los sectores más conservadores y moderados del Partido Republicano.
La medida contempla una extensión temporal del presupuesto para distintas dependencias federales y programas sociales, evitando así la suspensión de servicios esenciales y el impacto económico que implicaría un cierre. El acuerdo, impulsado por líderes de ambos partidos, fue resultado de intensas negociaciones en el Senado tras semanas de desacuerdos sobre recortes de gasto y prioridades fiscales.
La Casa Blanca celebró la decisión como una muestra de estabilidad y madurez política. Para el presidente Joe Biden, el acuerdo representa una pausa estratégica en un año marcado por conflictos legislativos y tensiones internacionales. No obstante, analistas advierten que el alivio podría ser temporal: la discusión sobre el gasto público y la deuda reaparecerá en los próximos meses, en un Congreso profundamente polarizado.
El debate en la Cámara Baja será determinante para medir el liderazgo del presidente de ese órgano, Mike Johnson, quien enfrenta el reto de mantener cohesionada a una bancada dividida entre pragmáticos y ultraconservadores. Si el proyecto logra aprobarse antes del plazo límite, evitará una crisis política que habría golpeado la credibilidad del Congreso y afectado la imagen internacional de Estados Unidos como potencia económica.