Las labores de rescate en la mina Santa Fe, situada en la localidad de Chele, municipio de El Rosario, han entrado en una fase crítica de intensificación este fin de semana. Tras el colapso registrado el pasado 25 de marzo de 2026 —provocado por el hundimiento de una presa de jales—, un estado de fuerza superior a los 300 elementos especializados y 42 unidades coordinadas por la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC) trabaja sin descanso en turnos de 24 horas para rescatar a cuatro mineros que permanecen bajo tierra.
El operativo es una labor titánica que involucra a la SEDENA, Guardia Nacional, SEMAR y especialistas de la CFE, además de brigadas de élite de grupos mineros como Frisco, IMSSA, Lobos de Guanaceví y Actus. El desafío técnico es mayúsculo: los rescatistas deben avanzar 1.5 kilómetros sobre rampas subterráneas a profundidades de hasta 300 metros, enfrentándose a un entorno dominado por material lodoso que amenaza la estabilidad de las galerías. Para mitigar riesgos de nuevos derrumbes, se están aplicando mezclas térmicas de cemento y se planea el uso de resina expansiva, mientras sistemas de ventilación mantienen la temperatura en unos manejables 25°C.
Afortunadamente, el gobernador Rubén Rocha Moya ha traído una luz de esperanza al confirmar que los cuatro trabajadores se encuentran con vida. De los 25 mineros presentes al momento del siniestro, 21 lograron evacuar a tiempo. Los cuatro restantes han sido localizados en niveles distintos: uno a 100 metros de profundidad y tres más a 350 metros. Actualmente, se les suministra oxígeno y agua a través de ductos mientras las brigadas de rescate aseguran cada metro de avance. La CNPC mantiene un acompañamiento permanente con las familias, en un esfuerzo por acelerar la extracción bajo los más estrictos protocolos de seguridad para no poner en riesgo a los equipos de salvamento.