El volcán Popocatépetl mantiene una actividad estable dentro de los parámetros de vigilancia, registrando en el último ciclo de monitoreo 13 exhalaciones de baja intensidad. Estos eventos estuvieron acompañados primordialmente por vapor de agua, gases volcánicos y emisiones ligeras de ceniza. Asimismo, los sistemas de seguimiento detectaron un sismo vulcanotectónico de magnitud 1.3 ocurrido a las 23:03 horas, además de diversos periodos de tremor y secuencias de exhalaciones que sumaron más de cuatro horas de actividad sísmica interna.
Al momento de la actualización, se observa una columna constante de gases y vapor con una trayectoria de dispersión orientada hacia el noreste. Debido a este comportamiento, el semáforo de alerta volcánica permanece sin cambios en el nivel Amarillo Fase 2. Bajo este estatus, el protocolo contempla la posibilidad de explosiones menores, emisión de fragmentos incandescentes dentro de un radio de seguridad de 12 kilómetros y caída de ceniza tanto en comunidades aledañas como en centros urbanos más distantes.
Los especialistas advierten que la acumulación de material volcánico en las laderas, en combinación con las precipitaciones previstas para las próximas semanas, podría derivar en el descenso de lahares o flujos de lodo por las barrancas del coloso. De igual forma, no se descarta la presencia de flujos piroclásticos, aunque los modelos de dispersión indican que estos no alcanzarían a los asentamientos humanos circundantes.
Ante la persistencia de esta actividad, las autoridades de protección civil instan a la ciudadanía a seguir únicamente los canales de información institucionales y respetar estrictamente el perímetro de exclusión. Se recomienda mantener las precauciones necesarias ante la eventual caída de ceniza y evitar la propagación de rumores que puedan generar inquietud en la región.