El secretario ejecutivo de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, Simon Stiell, reaccionó este jueves a la decisión de Estados Unidos de retirarse nuevamente del acuerdo climático global, y sostuvo que se trata de una medida contraria a los propios intereses de ese país. Recordó que Washington fue un actor clave en la creación tanto de la Convención como del Acuerdo de París, precisamente porque estos instrumentos responden a sus necesidades económicas y de seguridad a largo plazo.
Stiell señaló que, mientras todas las demás naciones avanzan juntas, este nuevo paso atrás en liderazgo global, cooperación climática y apego a la ciencia solo puede perjudicar a la economía estadounidense, al empleo y al nivel de vida, en un contexto en el que incendios forestales, inundaciones, megatormentas y sequías se agravan rápidamente. Calificó la decisión como “un colosal autogol” que dejará a Estados Unidos menos seguro y menos próspero.
Según el responsable de clima de la ONU, el retiro implicará, en la práctica, energía, alimentos, transporte y seguros menos asequibles para hogares y empresas estadounidenses. Argumentó que las energías renovables siguen abaratándose frente a los combustibles fósiles, mientras los desastres climáticos dañan cada vez más los cultivos, las actividades productivas y la infraestructura del país, en un entorno donde la volatilidad del petróleo, el carbón y el gas alimenta conflictos, inestabilidad regional y desplazamientos forzados.
Añadió que la decisión también se traducirá en menos empleos manufactureros para Estados Unidos, justo cuando las demás grandes economías incrementan sus inversiones en energías limpias, impulsan el crecimiento y fortalecen su seguridad energética, y cuando las renovables ya superaron al carbón como principal fuente de generación a nivel mundial el año pasado.
Stiell recordó que este fue uno de los motivos por los que 194 países, reunidos en la COP30, afirmaron al unísono que la transición global ya es irreversible, que el Acuerdo de París está funcionando y que es necesario ir “más lejos y más rápido” en conjunto. Subrayó que es evidente que esta es la única vía para proteger a todas las naciones del calentamiento récord y de sus impactos severos sobre las economías y las poblaciones.
El responsable de la Convención insistió en que el organismo seguirá trabajando sin descanso para que todas las personas, en todos los países, puedan acceder a los beneficios de la cooperación climática prevista en la Convención y en el Acuerdo de París, a medida que la transición energética mundial gana ritmo y escala.
También recalcó que la puerta permanece abierta para un eventual regreso de Estados Unidos, como ya ocurrió en el pasado con su reincorporación al Acuerdo de París. Enfatizó que la dimensión comercial de las oportunidades en energías limpias, resiliencia climática y tecnologías eléctricas avanzadas es demasiado grande como para que las empresas e inversionistas estadounidenses la ignoren.