El gobierno de Japón anunció este lunes una intervención masiva en su mercado energético para contrarrestar el deterioro del suministro causado por el bloqueo del Estrecho de Ormuz. A través de una publicación en la gaceta oficial basada en la Ley de Almacenamiento de Petróleo, las autoridades han reducido el periodo de reserva obligatoria para el sector privado de 70 a 55 días, permitiendo que las refinerías liberen el excedente acumulado.
Esta acción representa la primera liberación de reservas estratégicas por parte de Tokio desde la invasión rusa a Ucrania en 2022. El plan de choque contempla dos fases: primero, la salida de 15 días de reservas del sector privado y, posteriormente, la liberación de un mes completo de las reservas nacionales hacia finales de marzo. En total, Japón inyectará aproximadamente 80 millones de barriles al mercado, lo que equivale al 20 % de sus inventarios totales.
Dependencia y medidas de precios La vulnerabilidad de Japón es crítica, ya que el país depende del Medio Oriente para más del 90 % de sus importaciones de crudo. La liberación de crudo se realiza en coordinación con la Agencia Internacional de Energía (IEA) para aliviar la presión sobre la demanda global y local.
Además de la liberación de inventarios, el gobierno japonés implementará un esquema de subsidios para las refinerías a partir del 19 de marzo. El objetivo es mantener el precio de venta al público de la gasolina en un promedio de 170 yenes por litro (aproximadamente 1.14 USD), evitando que la volatilidad externa golpee directamente el bolsillo de los consumidores.
Al cierre del año pasado, Japón contaba con 470 millones de barriles en reserva, suficientes para cubrir 254 días de la demanda interna. A pesar de la magnitud de esta liberación, las autoridades aseguran que el volumen restante sigue siendo sólido para garantizar la seguridad energética nacional mientras persista la inestabilidad en las rutas marítimas de Asia Occidental.