El ejército de Israel ha escalado su estrategia de aislamiento en el sur del Líbano tras anunciar este viernes 3 de abril de 2026 sus planes para bombardear los puentes de Sohmor y Mashghara sobre el río Litani. Según el portavoz militar Avichay Adraee, estas estructuras en el valle de la Bekaa occidental están siendo utilizadas por el grupo Hezbolá, pero observadores internacionales y reporteros en la zona advierten que su destrucción funcionaría como un corte de las arterias principales que conectan la región con el resto del país. Con al menos seis puentes ya destruidos desde el inicio de la ofensiva en marzo, el aislamiento de estas comunidades impediría el acceso al centro logístico de Chtoura y a servicios médicos fundamentales, dejando a miles de civiles atrapados en zonas de combate activo.
La destrucción de infraestructura no se ha limitado a las vías de transporte, ya que la Autoridad de Agua del Sur del Líbano denunció ataques directos contra instalaciones clave en Ibl al-Saqi y al-Maysat, dañando seriamente los sistemas de suministro y los paneles solares que los alimentan. Estas acciones han sido calificadas como una violación explícita de las normas internacionales que exigen la neutralidad de las instituciones de servicios básicos durante los conflictos armados. Mientras tanto, la ofensiva terrestre y aérea sigue cobrando vidas civiles, incluyendo a dos personas que murieron este viernes tras un ataque contra fieles que salían de una mezquita en Sahmar.
El costo humano de esta guerra, iniciada tras los ataques de Hezbolá en respuesta al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ha alcanzado cifras devastadoras con más de 1,300 muertos y 4,000 heridos en territorio libanés. La inestabilidad también ha puesto en riesgo a las fuerzas de paz de las Naciones Unidas, pues la FINUL reportó este viernes que tres de sus cascos azules resultaron heridos, dos de ellos de gravedad, tras una explosión en una posición cercana a al-Adaissah. Con más de 1.2 millones de personas fuera de sus hogares, la invasión israelí parece encaminarse a una demolición sistemática de zonas residenciales completas, aumentando el temor de que el sur del Líbano quede permanentemente separado y devastado bajo el control de las tropas invasoras.