La diplomacia en el Estrecho de Taiwán entra en una fase de alta tensión este martes 7 de abril de 2026. Cheng Li-wun, líder del Kuomintang (KMT), protagonizará una visita histórica a China con el objetivo declarado de reunirse con el presidente Xi Jinping para construir la paz. Sin embargo, el momento no podría ser más delicado: la visita ocurre apenas unas semanas antes de la esperada cumbre entre Xi y el presidente estadounidense Donald Trump, y en medio de un intenso debate en Taipéi sobre la compra masiva de armamento a Washington.
El viaje de Cheng es visto por analistas como una jugada de doble banda por parte de Beijing. Por un lado, busca fortalecer la posición de Cheng dentro de un KMT profundamente dividido; por otro, pretende socavar el plan de defensa de 1.25 billones de dólares taiwaneses (unos 39 mil millones de USD) impulsado por el gobierno actual y respaldado por la administración Trump. Cheng ha calificado este gasto como excesivo, proponiendo en su lugar una inversión de solo 380 mil millones, lo que ha generado acusaciones de ser «demasiado pro-China» incluso dentro de sus propias filas.
El Consejo de Asuntos Continentales de Taiwán ha sido tajante al calificar la visita como una «convocatoria» de Beijing para cortar la cooperación militar con Estados Unidos. Según el portavoz Liang Wen-chieh, la intención de China es «internalizar» el problema de Taiwán, tratándolo como un asunto doméstico y prohibiendo la intervención extranjera. Cheng, por su parte, se defiende asegurando que su viaje es estrictamente por la estabilidad regional y no tiene relación con las adquisiciones de armas.
Washington, que aprobó una venta de armas por 11 mil millones de dólares en diciembre pasado, observa con cautela. Aunque Estados Unidos ha mantenido una «ambigüedad estratégica», sigue siendo el principal proveedor de seguridad de la isla. El éxito o fracaso de la reunión entre Cheng y Xi podría inclinar la balanza sobre si Taiwán debe elegir bando entre Washington y Beijing, o si es posible, como sostiene la líder del KMT, navegar entre ambas potencias sin sacrificar la democracia de la isla.