El fin del periodo vacacional de Semana Santa 2026 no fue precisamente un «descanso» para quienes circularon por la zona norte del Estado de México. Este domingo, miles de automovilistas saturaron la autopista Atlacomulco–Toluca, convirtiendo el regreso a casa en una prueba de paciencia con congestionamientos intermitentes y periodos de avance lento que se prolongaron durante gran parte de la jornada.
La presión sobre la red carretera regional se concentró en puntos críticos de municipios como Atlacomulco, Ixtlahuaca, Jocotitlán y San Felipe del Progreso. Los ya conocidos «cuellos de botella» se formaron por la mezcla de vehículos particulares, transporte de carga y unidades de transporte público que realizaban ascenso y descenso de pasajeros en zonas no aptas. A esto se sumaron percances menores y una falta de cultura vial que terminó por colapsar los accesos y entronques estratégicos.
«La infraestructura carretera opera cerca de su límite, lo que obliga a replantear la gestión del tránsito en esta zona estratégica del estado», señalaron reportes locales.
Lo que viene: Más paciencia para el regreso a clases
Si pensabas que el tráfico terminaría con el fin de las vacaciones, el Ayuntamiento de Ixtlahuaca tiene «otros datos». Se ha confirmado que el próximo martes 7 de abril iniciará la segunda etapa de rehabilitación en la autopista Atlacomulco–Toluca, justo cuando miles de estudiantes y trabajadores retoman sus actividades habituales.
Los trabajos de mantenimiento se enfocarán en zonas con alto desgaste de la carpeta asfáltica, destacando los siguientes puntos:
- Puente de La Manzanita.
- Zona de «Tortas Viemon».
- Área de ex viveros.
- Puente de San Jerónimo La Cañada.
La ejecución de estas obras implicará la reducción de carriles en dirección a Toluca, lo que anticipa un escenario complejo para la movilidad regional. Las autoridades recomiendan a los usuarios de esta vía planificar sus traslados con tiempo extra, ya que la coincidencia entre las obras y el incremento del flujo vehicular por el calendario escolar pondrá a prueba, una vez más, la capacidad de las vialidades mexiquenses.