Río de Janeiro.- Brasil se perfila como el país más favorecido por el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, cuya firma está prevista para el 17 de enero, luego de que el Consejo Europeo recibiera autorización para suscribirlo. De acuerdo con un estudio del Instituto de Investigaciones Económicas Aplicadas (Ipea), el pacto podría aportar a Brasil un crecimiento adicional de 0.46% del PIB hasta 2040, lo que equivale a alrededor de 9,300 millones de dólares.
La proyección, concluida el año pasado por el organismo gubernamental, considera el peso de Brasil como mayor economía del Mercosur y como uno de los principales productores y proveedores de alimentos a nivel global. El reporte también toma en cuenta que, con un intercambio comercial en expansión, la Unión Europea se consolidó el año pasado como el segundo socio comercial de Brasil, detrás de China, con un comercio bilateral de 101,000 millones de dólares y exportaciones brasileñas al bloque por 49,810 millones.
El incremento relativo previsto para Brasil (0.46%) supera el de los otros integrantes del Mercosur —Argentina, Uruguay y Paraguay—, para los cuales el impacto sobre sus respectivos PIB hasta 2040 se calcula en 0.20%, según las estimaciones del Ipea.
En el apartado de inversiones, el estudio anticipa que Brasil registraría un aumento de 1.49% en inversión extranjera a partir del acuerdo. Para los otros países del Mercosur el avance sería de 0.41%, mientras que para la Unión Europea se estima en 0.12%. El Ipea plantea que el pacto impulsaría los flujos de capital y reforzaría la posición de la UE como origen de casi la mitad de la inversión extranjera directa acumulada en Sudamérica.
En cuanto a la balanza comercial, la proyección indica que el superávit de Brasil podría mejorar en 302 millones de dólares, mientras que en el resto de las economías del Mercosur el efecto sería de 169 millones.
El documento señala que el sector agropecuario del bloque sudamericano sería el principal beneficiado, dado que los cuatro países ya destacan como exportadores de alimentos. Los rubros con mayores ganancias proyectadas serían carnes de cerdo y pollo (9.2%), carne bovina (5.0%), aceites (4.8%) y bebidas y tabaco (1.8%). No obstante, el propio estudio advierte que fue elaborado antes de que la UE fijara salvaguardas y cupos de importación con el objetivo de proteger a sus agricultores.
En sentido contrario, el Ipea prevé efectos adversos en ciertos segmentos donde la industria europea tiene mayor competitividad, como equipos eléctricos, maquinaria, farmacéuticos, textiles y productos metalúrgicos.
Aun con esas presiones, el estudio anticipa impactos positivos en producción y empleo dentro del Mercosur, en particular por la expansión del sector agropecuario. Para Brasil, estima un crecimiento adicional de 2% en el agro hasta 2040, así como avances de 0.41% en servicios, 0.08% en minería y 0.04% en industria. En paralelo, algunos ramos industriales específicos registrarían pérdidas, como equipos eléctricos (-1.6%) y máquinas y equipos (-1.0%).
El acuerdo Mercosur–UE, de concretarse, daría lugar a un mercado de aproximadamente 718 millones de personas y un PIB conjunto de 22 billones de dólares. Un documento del Gobierno brasileño sostiene que el pacto generará resultados comerciales relevantes para Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay en términos de acceso al mercado europeo y atracción de inversiones, además de reforzar compromisos dentro del Mercosur y profundizar la integración económica del bloque.
El mismo texto plantea que el acuerdo podría acelerar la inserción internacional del Mercosur, al incrementar el interés de otros socios en negociar tratados con el bloque. En ese marco, se prevé que la UE elimine aranceles para 91% de los productos exportados por el Mercosur, en plazos de 4, 8, 10 o 15 años, según el tipo de bienes.