El jefe de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos, Michael Banks, presentó su renuncia este jueves con efecto inmediato. La noticia surge tras la publicación de reportes periodísticos que lo acusan de contratar servicios de prostitución durante sus años de servicio en la agencia federal. Según una investigación de The Washington Examiner, seis empleados y excolaboradores denunciaron que Banks solía jactarse de haber pagado por encuentros sexuales durante viajes oficiales a Colombia y Tailandia a lo largo de la última década.
La postura de Banks: «Misión cumplida»
A pesar de la gravedad de los señalamientos, Banks ofreció una versión distinta a la cadena Fox News, atribuyendo su salida a la satisfacción del deber cumplido y a la necesidad de descansar tras casi cuatro décadas de carrera.
“Siento que he vuelto a poner el barco en el rumbo correcto: de ser la frontera más insegura, desastrosa y caótica, a ser la frontera más segura que este país haya visto jamás. Es hora de ceder las riendas, son 37 años, es momento de disfrutar de la familia y de la vida”, declaró el ahora exfuncionario.
En una carta dirigida a sus subordinados, Banks enfatizó su deseo de regresar a su rancho en Texas para dedicarse a su hogar, omitiendo cualquier mención a las investigaciones sobre su conducta personal.
Hasta el momento, la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) no ha emitido un comunicado oficial sobre las acusaciones, mientras que el sector político espera ver cómo impactará esta vacante en la operatividad de la vigilancia fronteriza en plena administración republicana.