El gigante alemán de la defensa, Rheinmetall, se ha visto obligado a realizar un apresurado control de daños tras las polémicas declaraciones de su CEO, Armin Papperger. En una entrevista con la revista The Atlantic, el directivo utilizó analogías que han sido calificadas de condescendientes al ser cuestionado sobre si la tecnología de drones ucraniana podría irrumpir en su industria tradicional de artillería y tanques. Papperger comparó el ensamblaje de drones con «jugar con Legos» y afirmó que los fabricantes ucranianos son similares a «amas de casa» produciendo piezas en sus cocinas con impresoras 3D, sentenciando que «esto no es innovación» frente a los estándares de empresas como General Dynamics o la propia Rheinmetall.
La respuesta de las autoridades ucranianas fue inmediata y contundente. Alexander Kamyshin, asesor del presidente Zelenskyy, defendió el trabajo de las mujeres y hombres en las fábricas de armas, subrayando que estos drones han sido letales contra los blindados rusos y que los trabajadores «merecen respeto». La controversia escaló en redes sociales con el hashtag #MadeByHousewives, al que se sumó la primera ministra Yulia Svyrydenko, quien afirmó con ironía que la defensa de Europa está siendo impulsada precisamente por esas «amas de casa» de las que el mundo debería aprender. Ante la tormenta diplomática y digital, Rheinmetall publicó un mensaje de rectificación en su cuenta de X, asegurando que tienen el «máximo respeto» por el esfuerzo incalculable de cada persona en Ucrania que contribuye a su defensa en este marzo de 2026.