La contaminación industrial en el río Atoyac mantiene a la cuenca del Alto Atoyac entre las zonas más críticas del país, advirtió la Red Nacional de Comunidades Envenenadas (Renacer). En conferencia de prensa, integrantes de la organización afirmaron que en el municipio de Puebla se liberan en promedio 63.7 toneladas anuales de sustancias tóxicas al ambiente y que alrededor de 17 toneladas terminan en el cauce del Atoyac.
Ana Lluvia García, María Eugenia Ochoa y José Luis García sostuvieron que las cifras provienen de estudios elaborados entre 2010 y 2023 por especialistas, y pidieron una intervención de fondo de los gobiernos federal y estatal. Aseguraron que existe información suficiente para actuar contra al menos 50 empresas identificadas como las principales responsables de la contaminación, con nombre y ubicación definidos.
La red denunció que algunas descargas industriales podrían alcanzar volúmenes extremos de sustancias altamente peligrosas, lo que, dijeron, profundiza una crisis sanitaria ya documentada en la región. Como referencia, señalaron datos oficiales que ubican la mortalidad por enfermedad crónica en la cuenca del Alto Atoyac hasta 4.7 veces por encima del promedio nacional en el grupo de 15 a 49 años.
También advirtieron sobre afectaciones en población infantil. Indicaron que se han observado casos de daño renal asociado a exposición a metales pesados y que una proporción relevante de casos de leucemia aguda infantil se concentra en comunidades cercanas al río, lo que, afirmaron, sugiere un vínculo directo entre la contaminación y la salud pública.
Renacer agregó que en la cuenca se han documentado padecimientos como hiperqueratosis palmar, especialmente en campesinos con contacto frecuente con agua contaminada, así como resistencia a la insulina y bajo peso al nacer, fenómenos que la organización asocia a la exposición crónica a contaminantes.
Como ejemplo, mencionaron la comunidad de Santa Ana Xalmimilulco, en Huejotzingo, donde reportaron menores con deficiencias cognitivas y la instalación de una escuela de educación especial. Según la red, la localidad se ubica en un entorno industrial con presencia de parques y procesadoras textiles que estarían vinculadas con fuentes de contaminación.
La organización señaló que, además del Alto Atoyac y la región de Libres-Oriental, han identificado más de una decena de zonas que describen como “infiernos ambientales” por la degradación del agua, el aire y el suelo. En ese contexto, exigieron que las comunidades afectadas participen en la toma de decisiones y que no se impulsen proyectos industriales sin procesos de consulta.
Finalmente, Renacer planteó revisar y actualizar las normas relacionadas con agua, aire y suelo para reconocer explícitamente sustancias y concentraciones asociadas a daños a la salud. También pidió medir de forma integral los contaminantes liberados al aire por la industria y adoptar acciones inmediatas para atender los problemas sanitarios vinculados con la actividad industrial en Puebla y su zona conurbada.