Autoridades estatales y federales intensificaron la vigilancia en el volcán Xinantécatl, conocido como Nevado de Toluca, mediante operativos por tierra y aire con el objetivo de desalentar el ingreso clandestino de visitantes. La estrategia busca reducir riesgos para quienes acuden a la montaña y, al mismo tiempo, evitar afectaciones ambientales en el área natural protegida.
En las últimas semanas se detectaron accesos no autorizados, incluidos casos de personas que ingresaron en vehículos y ocasionaron daños a la vegetación. Incluso, se reportó la detención de una persona vinculada con estos hechos.
Durante la temporada invernal, las bajas temperaturas y la presencia —aunque mínima— de nieve han incrementado el interés turístico por el Nevado de Toluca entre visitantes del Estado de México, de otras entidades e incluso del extranjero. Sin embargo, el acceso a la zona núcleo se mantiene cerrado desde agosto del año pasado.
En el fin de semana del viernes 16 al domingo 18 de enero, tras una nevada, decenas de personas ingresaron sin autorización hasta el núcleo del volcán. Parte de los visitantes llegó en vehículos tipo razer, lo que causó daños en la vegetación. Además, algunas personas aprovecharon para grabar y tomar fotografías que después difundieron en redes sociales. En ese contexto, un hombre fue detenido por infringir la normativa e intentar arrollar a un policía estatal, por lo que fue puesto a disposición de la Fiscalía General de la República (FGR).
Para evitar nuevos ingresos irregulares, este sábado 24 de enero elementos de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM) y del Área de Protección de Flora y Fauna del Nevado de Toluca —instancia federal— realizaron un operativo terrestre, apoyado con un helicóptero del Grupo Aéreo Relámpagos para efectuar sobrevuelos y reforzar la prevención.
El cierre total del acceso se determinó tras un accidente ocurrido el 10 de agosto de 2025, que dejó personas fallecidas y varias lesionadas, entre ellas dos de origen asiático. Las víctimas viajaban en una camioneta de ejidatarios que cobraban una cuota para trasladar a los visitantes hasta el refugio conocido como Las Plumas, debido a que ya no se permitía el acceso de vehículos particulares de turistas hasta esa zona elevada.
Desde entonces, el sitio permanece cerrado por motivos de seguridad y para la conservación del área natural protegida, una medida que continúa vigente en la temporada de mayor afluencia.