Portugal se encamina a una segunda vuelta presidencial el próximo 8 de febrero, un escenario que no se veía desde 1986. La primera vuelta celebrada este domingo no solo dejó al país sin un ganador por mayoría absoluta, sino que marcó un hecho inédito: la extrema derecha disputará la presidencia por primera vez en una ronda definitiva.
El socialista António José Seguro fue el candidato más votado, con 31.1%, y partirá como favorito en el balotaje. En segundo lugar quedó André Ventura, del partido Chega, con 23.5%, consolidando a su formación por encima del umbral del 20% y confirmando que su ascenso ya no es un fenómeno marginal.
Detrás de ellos se ubicó João Cotrim de Figueiredo (Iniciativa Liberal) con 16%, seguido por el independiente Henrique de Gouveia e Melo (12.3%) y Luís Marques Mendes (Partido Social Demócrata) con 11.3%. El reparto muestra un electorado más fragmentado: los dos primeros, juntos, no alcanzan 55%, una cifra baja para una contienda presidencial y que anticipa una segunda vuelta muy dependiente de alianzas y transferencias de voto.
De cara al 8 de febrero, el escenario más probable es un “cordón sanitario” en torno a Seguro para frenar a Ventura, aunque el margen final dependerá de qué tan movilizados estén los votantes de los candidatos eliminados. En los días previos, encuestas de distintas firmas han colocado a Seguro por delante, con variaciones relevantes también en el tamaño del bloque de indecisos y voto en blanco.
El avance de Chega vuelve a ser una de las claves políticas de la jornada. Su crecimiento, impulsado en parte por un voto masculino más fuerte y por apoyos significativos entre jóvenes y electores de mediana edad, refuerza la idea de que Portugal entra a una etapa donde la presidencia se define ya no solo entre partidos tradicionales, sino en un tablero más competitivo y polarizado.
La participación fue del 53%, un repunte frente a comicios recientes. La segunda vuelta no solo decidirá quién ocupa la presidencia: también funcionará como un plebiscito informal sobre el rumbo del sistema político portugués en un momento de reacomodos y nuevas mayorías sociales.