DUBÁI, 16 de enero.- La represión de las autoridades iraníes parece haber contenido, por ahora, la intensidad de las protestas, de acuerdo con testimonios de residentes y con un grupo de derechos humanos. Aun así, medios estatales informaron este viernes de nuevas detenciones, en un contexto marcado por advertencias reiteradas desde Estados Unidos sobre una posible intervención si continúan las muertes.
La posibilidad de un ataque estadounidense se ha atenuado desde el miércoles, cuando el presidente Donald Trump declaró que le habían indicado que los asesinatos en Irán estaban disminuyendo. Sin embargo, se prevé el arribo de más capacidades militares estadounidenses a la región, aunque sin claridad sobre su composición ni sobre el calendario de llegada, según un funcionario. El mando militar estadounidense en la zona no ofreció detalles sobre movimientos de fuerzas.
De acuerdo con un funcionario del Golfo, aliados de Washington —entre ellos Arabia Saudita y Qatar— desplegaron esta semana gestiones intensas con el gobierno estadounidense para evitar un ataque, al advertir que habría efectos en toda la región y consecuencias indirectas para Estados Unidos. En paralelo, una fuente señaló que el jefe de inteligencia de Israel, David Barnea, se encontraba este viernes en Estados Unidos para conversaciones sobre Irán, mientras un funcionario militar israelí dijo que sus fuerzas estaban en “máxima preparación”.
La Casa Blanca indicó el jueves que Trump y su equipo han advertido a Teherán sobre “graves consecuencias” si se registra más derramamiento de sangre, y añadió que el presidente mantiene “todas las opciones sobre la mesa”.
Las protestas comenzaron el 28 de diciembre por el aumento de precios y el deterioro económico, atribuido en la nota a un contexto de sanciones, y posteriormente evolucionaron hacia uno de los mayores desafíos recientes para la estructura clerical que gobierna Irán desde la Revolución Islámica de 1979. Con la disminución parcial del apagón de internet en los últimos días, han empezado a circular más relatos de violencia.
Una mujer en Teherán afirmó por teléfono que su hija murió el viernes después de participar en una manifestación cerca de su domicilio. “Tenía 15 años. No era terrorista ni alborotadora”, dijo, y aseguró que fuerzas Basij la siguieron cuando intentaba volver a casa. El Basij es descrito en el texto como un brazo de las fuerzas de seguridad utilizado con frecuencia para contener protestas.
Varios residentes señalaron que la capital ha permanecido tranquila desde el domingo. También mencionaron la presencia de drones sobrevolando la ciudad y dijeron no haber visto protestas el jueves ni el viernes. El grupo de derechos Hengaw, de origen iraní-kurdo y con sede en Noruega, reportó que no se registraron concentraciones desde el domingo, aunque advirtió que el entorno sigue siendo “altamente restrictivo”. Según sus “fuentes independientes”, existe un despliegue militar y de seguridad considerable en ciudades y localidades donde antes hubo manifestaciones, así como en otros puntos donde no se habían registrado grandes concentraciones.
Aun con la aparente disminución de protestas en varias zonas, el mismo grupo reportó indicios de tensión en algunos lugares. Informó que una enfermera murió por disparos directos de fuerzas gubernamentales durante protestas en Karaj, al oeste de Teherán, dato que no pudo verificarse de manera independiente. Por su parte, un medio estatal afín al gobierno informó que el jueves se incendió una oficina local de educación en el condado de Falavarjan, en la provincia central de Isfahán, atribuyendo el hecho a “alborotadores”.
En una localidad del noroeste del país con población kurda, una residente mayor dijo que han persistido manifestaciones esporádicas, aunque con menor intensidad. Al describir episodios previos, afirmó: “No había visto escenas así antes”.
También circuló en internet un video cuya ubicación fue verificada como un centro forense en Teherán, donde se observan decenas de cuerpos sobre el suelo y camillas, la mayoría en bolsas y algunos descubiertos, aunque la fecha exacta de la grabación no pudo confirmarse. La televisión estatal citó al jefe policial del país diciendo que se había restablecido la calma en todo Irán.
En cuanto al saldo, la nota refiere que el grupo HRANA, con sede en Estados Unidos, reportó 2,677 muertes, con 2,478 personas identificadas como manifestantes y 163 como vinculadas al gobierno, cifra que apenas habría variado desde el miércoles. El texto añade que no fue posible verificar de forma independiente ese conteo, y que un funcionario iraní había declarado días antes que el número de fallecidos rondaba los 2,000. En cualquier caso, se subraya que las cifras son superiores a las de episodios anteriores de descontento social reprimidos por el Estado.
En el plano internacional, el presidente ruso, Vladimir Putin, abordó la situación iraní en llamadas separadas con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, y con el presidente iraní, Masoud Pezeshkian. El Kremlin indicó que Moscú está dispuesto a mediar. Medios estatales iraníes informaron que Pezeshkian atribuyó a Estados Unidos e Israel un papel directo en los hechos. A su vez, autoridades iraníes han acusado a “enemigos extranjeros” de fomentar las protestas y de armar a personas a las que califican de “terroristas” para atacar a fuerzas de seguridad.
Sobre detenciones, HRANA reportó más de 19,000 arrestos, mientras que un medio estatal señaló que se ha detenido a 3,000 personas. Ese mismo medio informó de la captura de un número importante de presuntos líderes de los disturbios en la provincia occidental de Kermanshah y del arresto de cinco personas acusadas de vandalizar una gasolinera y una base del Basij en la ciudad sureña de Kerman.