Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra funcionarios de seguridad de Irán y contra personas y entidades acusadas de operar redes financieras utilizadas para lavar ingresos derivados de ventas de petróleo. Las medidas, informadas el jueves por el Departamento del Tesoro, se justifican bajo el señalamiento de que los sancionados participaron en la represión de protestas pacíficas y en el movimiento de miles de millones de dólares a través de estructuras opacas.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, presentó las acciones después de lo que describió como las mayores protestas antigubernamentales en la historia de la república islámica. De acuerdo con el comunicado, aunque las manifestaciones se han reducido en días recientes, ello habría ocurrido en un contexto de represión y de un apagón de internet de casi una semana. “Estados Unidos apoya con firmeza al pueblo iraní en su demanda de libertad y justicia”, afirmó Bessent, al señalar que la decisión se tomó por indicación del presidente Donald Trump.
Entre los sancionados se encuentra Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, a quien Washington acusa de coordinar acciones contra los manifestantes y de solicitar el uso de la fuerza. También fueron incluidos cuatro comandantes regionales de las Fuerzas del Orden y de la Guardia Revolucionaria por su presunta participación en la represión en las provincias de Lorestan y Fars.
En el caso de Fars, el Departamento del Tesoro sostuvo que fuerzas de seguridad en esa provincia “han matado a incontables manifestantes pacíficos” y afirmó que hospitales se encontraban “tan inundados de heridos de bala que no pueden admitir a otros tipos de pacientes”.
Además de los mandos de seguridad, el Tesoro designó a 18 personas y entidades acusadas de operar una red de banca en la sombra. Según la versión oficial, esa estructura blanquea ingresos provenientes de ventas de petróleo iraní mediante empresas pantalla ubicadas en Emiratos Árabes Unidos, Singapur y el Reino Unido. De acuerdo con el Departamento, estas redes canalizan cada año miles de millones de dólares a través de compañías fachada y casas de cambio, mientras la población iraní enfrenta dificultades económicas.
Las sanciones contemplan el congelamiento de activos en Estados Unidos de los designados y prohíben a ciudadanos estadounidenses realizar transacciones con ellos. También se advirtió que instituciones financieras extranjeras pueden exponerse a sanciones secundarias si realizan operaciones con las entidades señaladas.
El anuncio se suma a la política de “máxima presión” impulsada por el gobierno de Trump contra Irán desde la salida unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear internacional. Según el propio Departamento del Tesoro, en 2025 se sancionó a más de 875 personas, buques y aeronaves en el marco de esa estrategia. En este contexto, se recordó que las protestas iniciaron el 28 de diciembre, primero por la caída del rial, y derivaron posteriormente en un descontento más amplio contra el gobierno.
La medida del Tesoro se dio a conocer un día después de que Trump afirmara que, de acuerdo con información que dijo haber recibido “de buena fuente”, se habrían detenido planes de ejecuciones en Irán. Sin embargo, Teherán indicó que se acercan juicios rápidos y ejecuciones como parte de su ofensiva contra los manifestantes.
En días recientes, Trump también dijo a los iraníes que protestan que “la ayuda está en camino” y que su administración “actuará en consecuencia” frente al gobierno iraní, aunque sin detallar qué acciones podría tomar Estados Unidos.
Por otro lado, el miércoles Gholamhossein Mohseni-Ejei, jefe del Poder Judicial de Irán, afirmó que el gobierno debe actuar con rapidez para castigar a más de 18,000 personas detenidas mediante juicios acelerados y ejecuciones. La ONG Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega, reportó que la represión dejó al menos 3,428 muertos, una cifra que, de acuerdo con el mismo reporte, supera la de otras olas de protestas o disturbios en Irán en décadas y evoca el periodo de agitación asociado a la Revolución Islámica de 1979.