Políticos de Groenlandia afirmaron que la población del territorio autónomo danés no quiere convertirse en parte de Estados Unidos y que cualquier decisión sobre el futuro de la isla debe tomarse de manera interna, después de que el presidente Donald Trump advirtió que su país “hará algo” respecto a Groenlandia “les guste o no”.
La noche del viernes, los dirigentes de cinco partidos con representación en el parlamento groenlandés difundieron un pronunciamiento conjunto, en el que reiteraron que su aspiración es ser groenlandeses. El mensaje fue firmado por el primer ministro, Jens-Frederik Nielsen; su antecesor, Múte B. Egede; y los líderes Pele Broberg, Aleqa Hammond y Aqqalu C. Jerimiassen. En el documento sostuvieron que el futuro del territorio debe definirse por decisión de sus habitantes y que ninguna otra nación debe intervenir. Añadieron que el rumbo del país debe resolverse sin presiones para apresurar determinaciones, sin postergaciones y sin injerencias externas.
Horas antes, Trump declaró en la Casa Blanca, durante una reunión con directivos del sector energético, que Groenlandia es clave para la seguridad nacional estadounidense. Aseguró que no permitirá que Rusia o China “ocupen” la isla y afirmó que Washington actuará “por las buenas o por las difíciles”. Esta semana, la Casa Blanca confirmó que el presidente discute de forma activa con su equipo de seguridad nacional la posibilidad de presentar una oferta para adquirir el territorio.
En medio de la escalada de declaraciones, se recordó que la población groenlandesa ha manifestado en repetidas ocasiones su rechazo a integrarse a Estados Unidos; según una encuesta de 2025, 85% no respalda esa opción. Otro sondeo citado en el contexto del debate señala que solo 7% de los estadounidenses apoyaría una invasión militar del territorio.
Desde Dinamarca, la primera ministra Mette Frederiksen pidió a Trump detener las amenazas de tomar control de Groenlandia. Señaló que Estados Unidos no tiene derecho a anexar a ninguno de los tres países del reino danés —Dinamarca, Groenlandia y las Islas Feroe— y advirtió que una invasión significaría el fin de la arquitectura de seguridad posterior a la Segunda Guerra Mundial y, con ello, de la OTAN.
Trump, por su parte, sostuvo que sin su papel “no existiría” la OTAN y ha sugerido en declaraciones previas que podría enfrentar una disyuntiva entre mantener la alianza o insistir en el control de Groenlandia. Consultado por el tema, el jefe de las fuerzas de la OTAN en Europa, el general estadounidense Alexus Grynkewich, evitó opinar sobre si la organización podría sobrevivir sin Estados Unidos, pero afirmó que no observa una crisis y que, a nivel militar, su trabajo no ha sido afectado. También dijo que la alianza sigue lista para defender “cada centímetro” de su territorio.
Estados Unidos opera desde la Segunda Guerra Mundial una base militar en el noroeste de Groenlandia, donde permanecen de forma permanente más de 100 elementos. Los acuerdos vigentes con Dinamarca permiten aumentar el despliegue si así se decide. Aun así, Trump afirmó que un esquema de arrendamiento no le parece suficiente y argumentó que, para defender el territorio, debe haber “propiedad” y no solo “rentas”.
El presidente estadounidense ya había planteado en 2019 comprar la isla, pero entonces se le respondió que no estaba en venta. Desde entonces, ha insistido en la relevancia estratégica de Groenlandia, que cuenta con recursos naturales, incluidos minerales de tierras raras y potenciales reservas de petróleo y gas. Además, ha reiterado acusaciones sobre presencia de embarcaciones rusas y chinas en sus aguas, una versión que líderes gremiales del territorio han puesto en duda al señalar que no observan ese escenario.