ATHLONE, Irlanda, 10 de enero.- Miles de agricultores irlandeses protestaron este sábado contra el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur, luego de que la mayoría de los Estados miembros dieran un aval provisional al que sería el mayor tratado de libre comercio del bloque. Muchos de los asistentes se trasladaron desde distintas regiones del país en tractores para sumarse a la movilización.
La protesta ocurrió un día después de que los países contrarios al acuerdo —con Francia, el mayor productor agrícola de la UE, al frente— no lograran reunir suficientes apoyos para frenar el avance del pacto. Sus críticos sostienen que el tratado con naciones sudamericanas aumentaría la entrada de alimentos a menor costo y afectaría a los productores locales.
En Irlanda, el gobierno ha enfrentado presión de partidos de oposición, organizaciones del sector y también de integrantes de su propia coalición. En ese contexto, autoridades irlandesas han argumentado que el acuerdo carece de mecanismos de protección ante lo que consideran estándares de seguridad alimentaria más laxos en Sudamérica.
Durante la manifestación, Joe Keogh, agricultor de la localidad de Multyfarnham, señaló: «It’s an absolute disgrace on behalf of the farmers and people that have put Europe where it is today,» y añadió: «It’s going to close down the whole countryside.»
Entre los asistentes se observaron pancartas con mensajes como «Don’t sacrifice family farms for German cars», «Our cows follow the rules, why don’t theirs», y «Sell out». La concentración, considerada grande para los estándares del país, se dio después de movilizaciones similares registradas el viernes en Polonia, Francia y Bélgica.
Aunque Irlanda es una nación exportadora pequeña que busca diversificar su comercio para reducir su dependencia del mercado de Estados Unidos, cuenta con sectores de carne de res y lácteos de gran peso económico y laboral. Los opositores al acuerdo han obtenido algunas concesiones y esquemas de compensación para agricultores de la Unión Europea.
El acuerdo aún requiere la aprobación del Parlamento Europeo para entrar en vigor. Al igual que Francia, Irlanda ha reiterado que buscará que no sea ratificado, en una votación que podría ser cerrada.
Niamh O’Brien, agricultora que viajó desde Athenry, en el oeste del país, afirmó: «The Irish farmer is at great risk as it is. We’re a small country, we don’t have large farmers and farmers struggle to make an income from the farm as it is,» y agregó: «But also it’s about the quality of the food we are eating. It has severe implications for both the farmer and for the consumer.»