El Banco de México redujo este jueves su tasa de interés de referencia en 25 puntos base, llevándola a 7.00%, el nivel más bajo desde abril de 2022. Con este movimiento, la institución muestra confianza en que la inflación sigue en ruta para regresar a su objetivo, hacia finales del próximo año, aun cuando reconoce un aumento en los riesgos inflacionarios de corto plazo.
La decisión estaba ampliamente anticipada por los analistas, pero el banco central informó que el voto de la Junta de Gobierno fue dividido. El subgobernador Jonathan Heath volvió a pronunciarse por mantener la tasa sin cambios, por quinta reunión consecutiva.
En su comunicado, Banxico modificó ligeramente su orientación futura al señalar que la Junta “evaluará el momento para ajustes adicionales” a la tasa de referencia. Para Liam Peach, de Capital Economics, este matiz implica que es probable una pausa en la próxima reunión y que los siguientes movimientos dependerán de la información económica y de inflación que se vaya conociendo.
El recorte se da después de que la inflación en México repuntó en noviembre por encima de lo previsto por el mercado. La inflación general anual subió a 3.80% desde 3.57% del mes previo, mientras que el índice subyacente —que excluye precios volátiles como energía y algunos alimentos— aumentó de 4.28% a 4.43%.
Banxico también revisó al alza sus propias proyecciones de inflación para el cuarto trimestre de 2025 y los dos primeros trimestres de 2026, principalmente porque la inflación de servicios ha cedido más lentamente de lo esperado. Aun así, el banco mantiene su estimación de que la inflación general regresará a la meta de 3% hacia el tercer trimestre de 2026.
La persistencia de la inflación subyacente ha sido uno de los principales condicionantes del ciclo de recortes de tasas. El subgobernador Jonathan Heath ha criticado el optimismo de algunos de sus colegas y ha llegado a afirmar que las proyecciones enfrentan una “crisis de credibilidad”, al considerar poco realista alcanzar la meta de 3% en tan poco tiempo.
Una encuesta de Reuters publicada antes del anuncio mostraba a los especialistas divididos sobre la trayectoria futura: aproximadamente la mitad esperaba uno o dos recortes adicionales hacia finales de marzo, mientras que el resto anticipaba una pausa en el prolongado ciclo de relajamiento monetario.
Andres Abadia, economista jefe para América Latina de Pantheon Macroeconomics, estimó que los recortes podrían suspenderse a inicios de 2026 y reanudarse solo si la inflación subyacente muestra una moderación sostenida y el peso mexicano se mantiene estable.
En su balance, Banxico advirtió que la actividad económica se mantendría débil en el cuarto trimestre, lo que calificó como un factor a la baja para la inflación y uno de los elementos que influyó en la decisión de recortar nuevamente la tasa de referencia.