El microrrelato
Camionero
Escucho risas. ¿Qué fue ese sonido? No debería manejar con sueño.
Tantos años sin accidentes, retrasos ni percances. Hasta hoy. Mi hija murió recientemente: leucemia. El jefe apenas me dio unos días para el funeral y el entierro. Me mandó de nuevo a un viaje. “Importantísimo”, dijo. Casi no había podido dormir. A medio camino, en la sierra, de repente abro los ojos y veo un niño en medio de la carretera. Contra las indicaciones del patrón, volanteo. Se asusta, pero nada más. El camión se despeña. Ahora, carga, vehículo y yo somos un solo despojo retorcido y humeante. Ni siquiera siento dolor. Solo veo a mi hija… jugando.
La reflexión
Adultocentrismo es un término lindo, y rudo, para algo que creo que deberíamos reflexionar: la posición de superioridad en la que nos sentimos con respecto a los niños –y a los que vemos en posición de niños. Es un tipo especial de arrogancia, que, como todo, se asienta en un pequeño germen de verdad, pero lo desfigura hasta convertirlo en justificación para conductas nefastas. A final de cuentas, no somos más que seres pequeñitos en un mundo vastísimo en un universo inconcebible de tan enorme. Solo creemos que sabemos “cómo son las cosas”, “cómo funciona el mundo”, porque nos hemos amoldado y conformado a ser como esta sociedad nos exige. Somos seres enormemente débiles, frágiles e ignorantes. Somos niños, todos, y, sin embargo, nos encanta sentirnos superiores, justificándonos en que los tenemos que proteger –eso tiene una pequeña porción de verdad, pero también nos tenemos que proteger los “adultos”. Usamos esa superioridad para protegernos de su curiosidad que desenmascara nuestra mezquindad y nuestra hipocresía. A veces disfrazamos nuestra arrogancia de alabanza, diciendo que los niños son super inteligentes, que son el futuro, que son la esperanza, pero lo decimos desde la condescendencia. ¿Cuántas veces nos hemos detenido a realmente escuchar a un niño y a cuestionarnos a partir de lo que nos dice?
La recomendación de libro
Los que se alejan de Omelas, Ursula K. Leguin
La cita del libro recomendado
“El problema es que tenemos la mala costumbre, fomentada por pedantes y sofisticados, de considerar la felicidad como algo bastante estúpido. Solo el dolor es intelectual, solo el mal interesante. Esta es la traición del artista: negarse a admitir la banalidad del mal y el terrible aburrimiento del dolor.”
Carlos Conde
Psicoanalista, filósofo, escritor, amante de la literatura de terror, ciencia ficción y fantasía.
Correo electrónico: ccondetepoz@gmail.com.
Página de escritor: https://letrasysombras.com/
