Álvaro Fidalgo, uno de los futbolistas más destacados del Club América, rompió el silencio sobre su futuro y reconoció que no descarta jugar con la Selección Mexicana si se presenta la oportunidad. El mediocampista español, quien ya obtuvo la nacionalidad mexicana, aseguró sentirse plenamente identificado con el país y con la afición que lo ha respaldado desde su llegada en 2021.
Fidalgo, quien ha sido pieza clave en el esquema azulcrema por su inteligencia táctica y control del mediocampo, aseguró en una reciente entrevista que sería “un honor defender a México”. Su declaración llega en un momento en que la Selección busca renovar su identidad futbolística bajo una nueva generación de jugadores, y donde la inclusión de futbolistas naturalizados ha sido motivo de opiniones divididas entre aficionados y analistas.
En el plano deportivo, la llegada de Fidalgo al combinado nacional representaría una ganancia inmediata: un mediocampista con lectura de juego, precisión y liderazgo probado. Sin embargo, su posible convocatoria también plantea un dilema simbólico sobre la construcción de una identidad propia del fútbol mexicano y el equilibrio entre talento extranjero y desarrollo local.
A poco más de un año del Mundial, la figura de Fidalgo encarna una de las discusiones más relevantes para el proyecto del Tri: ¿debe priorizarse el mérito individual por encima del origen o es momento de fortalecer el sentido de pertenencia? Sea cual sea la respuesta, su decisión de abrirse al país que lo adoptó ya lo coloca en el centro de la conversación sobre el futuro del fútbol mexicano.