Este domingo 5 de abril de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, elevó la tensión bélica a un nivel máximo al lanzar un ultimátum final contra Irán a través de su red social, Truth Social. El mandatario republicano advirtió que si la República Islámica no reabre «el maldito estrecho» de Ormuz antes de las 20:00 horas del lunes (tiempo de Washington), desatará «el infierno» atacando infraestructuras estratégicas. Trump fue explícito al bautizar el próximo martes como el «Día de las Plantas de Energía y el Día de los Puentes», prometiendo una ofensiva destructiva sin precedentes en la historia de la región.
En una entrevista concedida a Fox News, el mandatario estadounidense matizó su postura beligerante al revelar que actualmente se llevan a cabo negociaciones y que existe una posibilidad real de alcanzar un pacto este mismo lunes. Para facilitar el diálogo, Trump aseguró haber otorgado una «amnistía» a los negociadores iraníes, buscando protegerlos de posibles ataques tras el descabezamiento del estamento clerical iraní al inicio de la guerra. No obstante, advirtió con su característico tono directo que, de no concretarse un acuerdo rápido, su plan B consiste en destruir los activos militares del país y «apoderarse del petróleo» para asegurar el suministro energético.
La situación es crítica, ya que el cierre de Ormuz ha bloqueado el paso de la quinta parte del petróleo mundial, disparando los precios de la gasolina en Estados Unidos a niveles no vistos desde 2022. Mientras el Pentágono intensifica la búsqueda de un militar desaparecido y Trump confirma que el piloto de un F-15 rescatado en territorio enemigo se encuentra gravemente herido, el mundo aguarda con incertidumbre el vencimiento del plazo. Según el republicano, el tiempo se agota y solo quedan 48 horas para evitar una expansión del conflicto que, según sus propias palabras, convertiría a Irán en un «infierno» si las autoridades de Teherán no ceden ante las demandas de la Casa Blanca.